viernes, abril 28, 2006

La Lógica Anti-democrática

El liberalismo iusnaturalista nos enseña que hay hay principios tan sagrados (como la propiedad privada) que deben estar incluso por encima de los acuerdos democráticos. De ahí la necesidad del liberalismo de atacar la democracia, o al menos de ponerle "candados" para que no se salga del cauce por el que quieren que corra.

De ahí el intento de Rallo de encontrar contradicciones en los procedimientos democráticos. Por lo que cita a Herbert Spencer cuando dice que:

"Desde luego entre todos los fantasmas metafísicos el más enigmático es aquel que supone que hay que obtener una cosa creando un agente, que crea la cosa, y entonces otorga la cosa a su propio creador".

Cita que Rallo comenta diciendo:

"Qué curioso el misticismo democratista por el cual un conjunto de individuos sin derechos, cuando se juntan en asamblea tienen derecho a imponer el juicio jurídico de la mayoría al resto de sus partes."

Y aquí expande la lista de absurdos que supuestamente se cometen en una democracia. En un proceso democrático hay que asumir como dado:

...el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad privada entre los colectivos democráticos. Una asamblea democrática a) no puede ser destruida, b) tiene plena libertad de actuación, siempre que no ataque la soberanía de otra asamblea democrática y c) tiene poderes plenos sobre los recursos que quedan bajo su dominio.

También los presupuestos de una asamblea democrática pasan por que...

...ningún miembro pueda: a) matar a otro, b) cambiar el sentido del voto de otro, c) apropiarse del voto ajeno... Si las personas no tienen derechos, ¿por qué sí los tienen cuando se reúnen en asamblea y sólo cuando se reúnen en asamblea?

Y les pregunta a los democrátas: ¿que impide a las mayorías cambiar el voto de las minorías y así lograr la unanimidad, y en cambio aceptáis que las mayorías impongan a las minorías sus modos de vida y sus proyectos colectivos?

Y nos repite:

Qué curioso: personas sin derechos se reúnen en asamblea, en ese momento poseen unos derechos parlamentarios inalienables, y tras la conveniente votación mística, se dotan a sí mismos de derechos, aun cuando carecían de ellos.

La respuesta a esta argumentación debería ser obvia: no hay necesidad de apelar a un derecho natural de la misma forma en la que no habría que hacerlo en un juego de ralluela con reglas definidas en las que los participantes las aceptan explícita o implícitamente. La forma de gobierno democrático ha surgido de una evolución histórica, y cualquier sociedad que quiera adaptar esa forma de gobierno ya conoce los procesos adecuados a seguir. Así es que no hay contradicción lógica. La asamblea proclama unos derechos para los ciudadanos, pero estos no se sostienen en el aire, sino que requieren de un aparato estatal para hacerlos efectivos.

Solo sería contradictorio pensar que los reunidos en una asamblea ofrezcan derechos que no tengan en el caso que se piense que están ofreciendo derechos naturales, pero en tanto no se de ese caso, no hay tal contradicción.

En conclusión: no hay manera de deslegitimar un sistema democrático por medio de la lógica, hay que ofrecer un sistema mejor y convencer a las masas de ello. Pero es difícil, las masas ya se han hecho la idea de que el sistema democrático es el que mejor las representa.

martes, abril 25, 2006

Crítica del Derecho Natural de Rothbard y Hoppe

A continuación presento una traducción de parte del documento The Anarcho-Libertarian Utopia - A Critique [La Utopía Anarco-libertaria -Una crítica-] que refuta el derecho natural de las dos lumbreras del iusnaturalismo ancap: Murray Rothbard y Hans Hermann Hoppe, desde una perspectiva hayekeana. (Para los interesados en el tema del anarcocapitalismo, recomiendo leerlo entero)

M. ROTHBARD

La estructura de la teoría de derechos naturales de Rothbard es binaria: de tales y tales hechos naturales acerca del hombre y la naturaleza se sigue que el hombre posee tales y tales derechos.[8] Rothbard escribe en el capítulo seis de su Ética de la Libertad, "La Filosofía Social de Crusoe": "Crusoe, por un hecho natural, es propietario de sí mismo y de la extensión de sí mismo en el mundo material, ni más ni menos"; (2002/1982, 34) y en las relaciones interpersonales, Rothbard escribe: "El concepto de alienabilidad de la propiedad tangible así como del servicio del trabajo del hombre hace posible la red de intercambios libres de títulos de propiedad." (ibid., 41) De estos hechos naturales deriva derechos naturales:

Cada hombre tiene un derecho absoluto de control y propiedad sobre su propio cuerpo, y los recursos no utilizados de tierra que él encuentra y transforma. También tiene el derecho de dar esa posesión tangible (aunque no puede alienar el control sobre su propia persona a voluntad) e intercambiarla por la propiedad similarmente derivada de otros. De aquí que todos los derechos de propiedad legítimos derivan de la propiedad de cada hombre de su propia persona, así como del principio de apropiación original de propiedad no utilizada perteneciendo justamente a su primer poseedor. (ibid, 60)

Pero deducir valores de hechos no es lógicamente válido por que viola la "prohibición de Hume". David Hume escribió en 1739-1740:

En cada sistema de moralidad que hasta ahora he encontrado, siempre he comentado que el autor procede por un tiempo en la manera ordinaria de razonar, y establece el principio de Dios, o hace observaciones concernientes a los asuntos humanos; cuando de repente me sorprendo de encontrar que, en vez de las usuales conjunciones de proposiciones, es y no es, no encuentro ninguna proposición que no esté conectada con un debe, o un no debe. Este cambio es imperceptible, pero es, sin embargo, de consecuencias últimas. Por que como este debe o no debe expresa alguna nueva relación o afirmación, es necesario que esto deba ser observado y explicado; y al mismo tiempo que una razón sea dada, por lo que parece inconcebible cómo es que esta nueva relación pueda ser una deducción de otras, que son totalmente diferentes de ella. Pero como los autores no hacen comunmente esta precaución, recomendaré a los lectores, y estoy persuadido, de que esta pequeña atención subvertirá los sistemas vulgares de moralidad.... 1964/1739-1740, 245-246)

Los hechos y valores pertenecen a diferentes registros lógicos. Para ser justo, Rothbard trata de atender esta objeción en una nota: "Se alega frecuentemente que nada puede estar en la conclusión de un argumento que no esté en una de las premisas. Pero una conclusión se deduce de las dos premisas tomadas juntas; y que por lo tanto una conclusión de un debe no puede derivarse de premisas descriptivas, pero una conclusión se deriva de ambas premisas tomadas juntas, el debe no necesita estar incluido en ninguna de las premisas entre tanto esté deducido en forma válida." (2002/1982, 14, n. 15) Sin embargo, el número de premisas no es relevante a la cuestión.

En la dicotomía del hecho/valor [9], así como en muchos otros puntos, el pensamiento de Rothbard es, en el mejor de los casos, pre-hayekiano (para nombrar una de las grandes figuras del siglo XX del liberalismo). Hayek no trató simplemente de restaurar una teoría de derecho natural. En vez de eso, el afirmó la posibilidad de una tercera vía en el campo de los derechos humanos, entre el positivismo y el iusnaturalismo ingenuo [10]. El iusnaturalismo de Hayek es más sofisticado de lo que la tradición liberal había ofrecido previamente. Para decirlo brevemente, el muestra que la evolución ha seleccionado complejos de valores e instituciones que no pueden ser ignorados sin poner en peligro los frutos de nuestra civilización [11]. La teoría de la evolución de Hayek ha generado una vasta literatura, mucha de ella en forma de crítica; pero al menos su teoría es genuina, y no simplemente la restauración de proposiciones ingenuas que han sido refutadas por siglos.

H. -H HOPPE

Hoppe es consciente de las obvias debilidades de la teoría de derechos naturales de Rothbard: "Rothbard bien pudo haber sobreenfatizado su propio acuerdo con la tradición clásica de la teoría de derechos naturales... y así ha agravado en forma no intencionada un problema que ya existía."[12] Hoppe trata entonces de demostrar el axioma de Rothbard por otros medios. Él describe al libertarianismo como "un código sistemático de leyes, derivado por medio de deducción lógica de un único principio, la validez del cual... no puede ser disputada sin ser víctima de ... contradicciones performativas.... (2003/2001, 200)

El sutil enfoque de Hoppe es doble: es un argumento a contrario y un teorema de imposibilidad.

Si, contrario al principio de apropiación original ("el axioma de Rothbard"), una persona no fuera considerada propietaria de sí misma y de los bienes y locaciones originalmente apropiadas por ella misma, entonces uno tendría que escoger entre dos arreglos. El primero sería distinguir entre Übermenschen y Untermenschen, lo cual es ciertamente posible, pero no aceptable como una ética humana: "Por que para que una regla aspire al rango de ley -una ley justa- es necesario que se aplique igual y universalmente a todos." (ibid., 200, n. 17) La segunda alternativa -co-propiedad universal e igual- conduciría a la inmediata muerte de la humanidad.

Esto difícilmente demuestra algo. En primer lugar, muchos sistemas éticos pueden ser, y han sido, elaborados sin provocar la extinción de la humanidad. Por ejemplo, considere a un sistema en el cual uno es propietario de su propio ser, pero solo de una parte de los recursos (digamos un 85%) que él ha apropiado y transformado. En segundo lugar, la proposición de que la ética debe ser universal tiene que ser asimismo demostrada. Nietzsche, por ejemplo, ha desarrollado todo un sistema ético que ciertamente no es ni universal ni egalitario.[13]

El teorema de imposibilidad procede de una reconstrucción lógica de las condiciones necesarias de los problemas éticos. "Solo si ambas partes en un conflicto son capaces de intercambios de proposiciones, por ejemplo: de argumentación, puede uno hablar de un problema ético," escribe Hoppe. Él entonces procede a apuntar que: "todo lo que debe ser presupuesto por una argumentación no puede ser argumentativamente disputado sin involucrarse un una contradicción performativa, y que entre tales presupuestos se encuentran no solo los lógicos, como las leyes de lógica proposicional (por ejemplo, la ley de identidad) si no también los praxeológicos... Se muestra entonces que el mutuo reconocimiento de el principio de apropiación original de parte del proponente y el oponente, constituye el presupuesto praxeológico de la argumentación." (2003/2001, 202, n. 17) Viene entonces el golpe de gracia: "Nadie puede proponer algo y esperar que su oponente se convenza a sí mismo de la validez de esta proposición, o sino negarla y proponer otra cosa, a menos que él mismo y su oponente tengan un derecho exclusivo de control sobre 'su' originalmente apropiado cuerpo (cerebro, cuerdas vocales, etc.) y su respectivo lugar de ocupación ya presupuesto y asumido como válido." (ibid.)

En resumen: la ética presupone argumentación, lo que a su vez presupone que tengo control sobre mi propio cuerpo. Este es seguramente un intento ingenioso e interesante de usar la ética de discusión de Jürgen Habermas y Karl-Otto Apel para justificar el axioma de Rothbard, pero no convence. Que la ética supone argumentación es una proposición que no está exenta de crítica. De nuevo, Nietzsche, por ejemplo, ha desarrollado un sistema ético que no supone ninguna argumentación en absoluto, enraizada como tal en la mente de cada individuo.[14] En segundo lugar, la argumentación puede presuponer el control de algunas partes de mi cuerpo y de mi "lugar de ocupación" , pero control no es lo mismo que apropiación.[15] ¿Debería ser yo considerado propietario de cada "lugar de ocupación" dónde le hablo a otra persona? Tercero, incluso si el hecho de que yo argumente con otra persona implicara la propiedad permanente y absoluta de mi cuerpo y de mi "lugar de ocupación", eso no implicaría la apropiación de "recursos no utilizados de tierra que yo encuentro y transformo" ó, en las palabras casi idénticas de Rothbard, la propiedad sobre recursos escasos que yo encuentro y transformo. (2003/2001, 200) Hoppe podría contestar que su propiedad se deduce de la apropiación de su propio cuerpo, pero ese es el punto que se propuso demostrar.

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[8] Y por el hecho de que el hombre tiene, por su naturaleza, tales y tales derechos, entonces, para ser consistente con estos derechos, tiene que reconocer que "la libre sociedad libertaria" es la única opción. Cualquier otra opción implica la violación de estos derechos fundamentales y debe por lo tanto ser rechazada.

[9] El otro hueco fundamental del tipo rothbardiano de razonamiento sobre los derechos naturales es que siempre está basado en una selección de hechos. Pero, ¿por qué estos hechos particulares y no otros?

[10] "No hay nada 'natural' en una particular definición de derechos? como la concepción romana de propiedad como el derecho de usar o abusar de un objeto como a uno le plazca, lo cual, aunque sea a menudo repetido, es de hecho difícilmente practicable en su forma estricta". (Hayek 1960, 158).

[11] "La humanidad ha aprendido mediante la larga y dolorosa experiencia que la ley de libertad debe poseer ciertos atributos." (Hayek 1960, 205).

[12] Hoppe, Introduction to Rothbard (2002/1982, xxxi).

[13] "Cada elevación del tipo 'hombre' ha sido hasta aquí la obra de una sociedad aristocrática y así será siempre -una sociedad que cree en una larga escalera de gradaciones de rango y diferencias de valor entre seres humanos, y que requiere de la esclavitud de una forma u otra" (Nietzsche 1973/1886, 192, §257). Vea también otro ejemplo de Aristóteles (1977, 1255 a 1): "Es manifiesto por lo tanto que hay casos de hombres de los cuales algunos son libres y otros esclavos por naturaleza, y por esto la esclavitud es una institución conveniente y justa."

[14] "Asumir el derecho a nuevos valores -tal es el más formidable supuesto para un magnánimo y reverente espíritu" (Nietzsche 1932/1883-1885, 84). Vea también Nietzsche (1974/1882, §335).

[15] La dicotomía control/apropiación es del mismo tipo que la dicotomía hecho/valor.

lunes, abril 24, 2006

Lo Natural es ser Artificial

Al reflexionar sobre el derecho natural hemos visto la necesidad de definir qué es lo natural, y en qué consiste la naturaleza del ser humano. Nos hemos dado cuenta de lo inconveniente de conceptualizar la naturaleza humana de acuerdo al comportamiento del hombre primitivo.

Tenemos que renunciar entonces a formular una ética que tome como modelo grupos humanos nómadas, que vivían de la caza y la recolección de frutos silvestres, y que mantenían relaciones sexuales entre sí en forma descontrolada.

Lo que caracteriza al ser humano es su cualidad de ser racional. Éste, aunque es producto de la naturaleza, escapa al comportamiento animal instintivo y predecible, para transformar la naturaleza de acuerdo a sus fines.

El hombre es un ser natural y artificial. Natural por que es producto de la naturaleza, y artificial por que actúa de acuerdo a fines y medios que no pueden ser reducidos a tendencias biológicas fijas.

Si la naturaleza del hombre es ser artificial, no tiene sentido encarcelarlo dentro de una ética que se base en una supuesta naturaleza primigenia y salvaje. No tiene sentido entonces hablar de una ética natural, o de un derecho natural; estos deben de ser ante todo racionales.

sábado, abril 22, 2006

Derecho Natural. Respuesta a Pablo Pozzoni

Pablo M. Pozzoni, de Propiedad Privada, responde aquí a mi post Naturalismo Ancap II, aunque de manera un tanto tardía, ya que para el siguiente post ya había yo cambiado un poco mi posición respecto al modelo de naturaleza humana (que no puede ser determinado por como vivían los primeros grupos humanos, y que estos no eran tan "colectivistas" como se creía). De todos modos, me parece que vale la pena contestar las objeciones que Pozzoni me plantea.

1) Si acaso la propiedad privada es una convención jurídica entonces también el robo lo es. Si el robo es una convención jurídica entonces no sería malo... ¿o sí? Más aun: ni siquiera existiría.

Efectivamente. El robo implica derechos de propiedad, por lo que en la ausencia de propiedad no hay robo. Lo que habría sería un despojo de posesión de unas personas a otras. Eso sería "malo" para la sociedad, ya que inhibiría la acumulación de capital, manteniendola en la pobreza. En lo que respecta al individuo, que ha internalizado la idea de que determinado bien es de su "propiedad", experimenta un daño subjetivo que no sería el mismo si pensara que su posesión no la tiene garantizada ni legal ni moralmente.

Resulta que las convenciones jurídicas tienen raíces. La propiedad la tiene en las relaciones interpersonales contractuales y libres. El Estado lo tiene en el monopolio de la violencia.

Claro, no he dicho que las convenciones jurídicas aparezcan de la nada. Pero te equivocas cuando dices que la propiedad tiene su origen en las relaciones contractuales, ya que los contratos asumen derechos de propiedad. Y el Estado no tiene el monopolio de la violencia. Fíjate que violencia no es lo mismo que coerción, para hacer uso de la fuerza basta con una amenaza. En este sentido, el Estado impide que se desborde la violencia por medio de una coacción racionada y racionalizada.

Ahora bien, sobre el derecho natural, ¿quién dice que algo es natural si es necesario para la sobrevivencia? El solo hecho de pensar en "derechos naturales" y "derechos positivos" ¿es en sí mismo algo natural? ¿Qué definimos por natural? Yo creo que en la naturaleza humana hay algo más que la mera sobrevivencia. El criterio de justicia es una de esas cosas "de más". Ahora bien, es difícil descubrir qué es lo natural, pero lo natural no es necesariamente lo primitivo. Si consideramos que lo natural es lo espontáneo, entonces las hordas colectivistas no se diferencian de las civilizaciones: ámbas son frutos espontáneos, sólo que unas son más evolucionadas que las otras. En ninguno de los casos: ni la sociedad cerrada y comunal ni el orden extenso individualista son frutos de un plan deliberado. En cierta medida son resultado de la evolución, y en esa evolución se descubre la naturaleza del funcionamiento de la economía que es el mercado. Y resulta que el mercado es inseparable de la propiedad privada.

Fíjate que si una acción o comportamiento natural es el que está de acuerdo a la naturaleza humana, entonces todo lo que haga el ser humano es -por definición- natural. Pero natural también puede entenderse como aquello que no ha sido diseñado o realizado concientemente por el hombre. En este sentido, un orden espóntaneo de mercado, en el que las interacciones y resultados globales no han sido planificados concientemente, es un orden natural. Sin embargo, visto más de cerca, la creatividad empresarial que mueve el mercado es algo artificial, ya que los procesos de producción individuales se dan de acuerdo a un diseño humano intencionado.

Y si volvemos a la cuestión de la sobrevivencia, entonces veremos que la sobrevivencia es, también, relativa. En la civilización moderna, gracias a la propiedad privada, la sobrevivencia es mucho mayor. En este caso, si de sobrevivir se trata, también se trata de sobrevivir más y mejor, y esto haría entonces a la propiedad privada un derecho natural (siguiendo la lógica anterior, obviamente). Para más datos sobre el fenómeno de la propiedad privada y el aumento de la sobrevivencia basta y sobra con "El capitalismo y los historiadores" de Hayek, Ashton, Hacker, De Jouvenel y Hutt, y, por supuesto, los muy actuales "En defensa del capitalismo global" de Norberg y "De la subsistencia al intercambio" de Bauer.

Pero aquí lo que estás enfocando es la supervivencia de un gran grupo humano, mientras que el derecho natural al que me refiero trata de justificar la propiedad de los individuos en particular. El que se considere la propiedad privada como algo necesario para la sociedad, no implica que la distribución de la propiedad privada no deje de contener elementos arbitrarios, que los no favorecidos, o los que se preocupan por la "justicia social" resentirán.

2) Hasta acá si buscamos en el derecho natural sin sostenernos sobre el más firme suelo del derecho divino (más firme si consideramos firmes las "razones de credibilidad" de la fe en una autoridad religiosa, ej: la de la Iglesia Católica: sagrada escritura, sagrado magisterio y sagrada tradición. Leon XIII consideraba la propiedad un derecho natural. El Concilio Vaticano II cambió eso. La contradicción es resoluble si no se acepta el CVII. Si se acepta hay problemas.). Lo que hacemos es buscar el derecho natural sin ayuda de la Fe. Y eso se puede hacer buscando en la adaptación a la naturaleza (o sea, al estilo popperiano-hayekiano: por ensayo y error, evolutivamente), o bien buscándolo racionalmente, sea en lo que es racionalmente justo (o sea, al estilo de Rothbard y Hoppe), sea en lo que es racionalmente útil y posible (Mises), sea en lo que es racionalmente coherente con el criterio de sobrevivencia individual de búsqueda individual del propio interés enmarcado en un marco de cooperación interpersonal y social (Rand).

Mi crítica al derecho natural se centra en posturas como las de Rothbard y Rand, que consideran haber creado una ética política racional, objetiva y vinculante para todos.

3) Ahora bien: hay algo más, y es que si consideramos ficciones jurídicas al Estado y a la propiedad privada y también al robo, si nada de esto es necesario en sí, sino utilitariamente, la cuestión es que sí podemos describir qué es el robo (lo hacemos desde la propiedad). Y el Estado con los impuestos nos roba porque usurpa esa ficción jurídica que es la propiedad privada sin consenso del propietario. Pero lo jurídico existe, se quiera o no, y determina de qué podemos o no ser poseedores. Para más información recomiendo leer la postura "ancap" de Rothbard tanto en "El manifiesto libertario" (Editorial Grito Sagrado, Argentina) como en "La ética de la libertad" (Unión Editorial, España).

Pero es que los impuestos no son un robo si su monto se contabiliza como propiedad del Estado. El Estado entonces tomaría lo que le corresponde, lo que es suyo.

4) Para terminar, cabe aclarar algo, y es que, si bien es cierto que el tribalismo y el salvajismo son las notas predominantes de la prehistoria humana, no así lo es el mito del comunismo salvaje. El no reconocimiento formal y jurídico de la propiedad no significaba en lo más mínimo que no hubiera en la mayoría de las comunidades un reconocimiento de formas de posesión exclusiva a título de un individuo particular, o sea: propiedad privada. Sobre esto he leído bastante hace un tiempo, pero ahora no recuerdo. La cuestión es que los datos sociológicos que se usaron durante mucho tiempo para sostener el mito de la comunidad de bienes primitiva resultaron ser falsos. Al respecto es revelador el trabajo de Richard Pipes titulado "Propiedad y libertad", libro que no puedo si no recomendar.

Aquí parece que tienes razón, reconozco que me apresuré en mi juicio sobre la comunidad primitiva. Sin embargo, ese reconocimiento de formas de propiedad -aunque no sea expresado en términos formales- revelaría la existencia de un derecho consuetudinario.

jueves, abril 20, 2006

Propiedad, Posesión y Robo

Decía Proudhon que "la propiedad es robo".

Es fácil notar el absurdo de esta frase, ya que el concepto de robo implica el concepto de propiedad.

Pero aquí es necesario reparar en un detalle: propiedad no es lo mismo que posesión; yo puedo tener en mi poder un bien, usufructuarlo; pero si alguien me lo arrebata sin tener yo derecho de propiedad sobre él, entonces no es robo. (El que me lo quita podría ser el legítimo dueño).

¿Y como se obtiene el derecho de propiedad sobre algo?

El derecho de propiedad te lo dicta el sistema legal de tu jurisdicción. Tan sencillo como eso.

Ah, pero es que algunos no están contentos con esta respuesta, y te hablan de un "derecho natural" de propiedad que estaría flotando en el aire no se sabe cómo, y que sería indepiendente de cualquier institución jurídica.

¿Y cómo se adquiriría ese "derecho natural" sobre la propiedad?

Locke decía que es el trabajo lo que te da el derecho de propiedad sobre algo, que cuando "mezclas tu trabajo con la tierra" ésta se hace tuya.

De manera que el trabajo que aplicas sobre algo le transmite alguna especie de cualidad mágica que lo convierte en algo tuyo, y de lo que nadie tiene derecho a enajenarte sin tu consentimiento.

Pero esto no quiere decir que si yo voy a trabajar a una tierra de alguien que ya tiene derecho de propiedad sobre ella entonces la hago mía. No señor. El derecho de propiedad es para quien "llegue primero". Por que la magia de la "apropiación original" ya se hizo.

Es decir, que si tú llegas a un terreno sobre el que nadie se ha asentado, y le quitas la maleza, ya es tuyo. La magia del derecho natural se ha hecho.

Esto es lo que que enseña el liberalismo iusnaturalista: Que todos los hijos de puta que se han beneficiado de la apropiación originaria se les concede el derecho a disponer discrecionalmente de sus posesiones, y los hijos de puta que no tuvieron suerte en conseguir algo, que se jodan.

¿Pero no es esta una forma arbitraria de definir los derechos de posesión? Por que hay otros criterios -que no parecen ser tan arbitrarios- que podrían ser utilizados para definir los derechos de propiedad, tal como el principio marxista de "de cada quien según su trabajo, a cada uno según su necesidad", o el principio de diferencia de Rawls (que requiere un balance de las desigualdades sociales y económicas en beneficio de los menos favorecidos en la sociedad).

Uno puede tratar de definir los derechos de propiedad de manera que tengamos una sociedad mejor, con mayor libertad praxeológica. Sin embargo, el iusnaturalismo liberal nos exigiría respetar los derechos de propiedad definidos de forma absoluta y arbitraria, aunque las condiciones de toda la sociedad empeoren. ¿Es esto razonable? ¿ó "natural"?

Libertad praxeológica

Soy más libre en cuanto dispongo de más y mejores medios para realizar mis fines.

Aplicado a una sociedad, la libertad se maximiza cuando hay más personas que tienen más y mejores medios para realizar sus fines.

¿Es posible maximizar la libertad de la sociedad por medio del intervencionismo estatal?

Sí. El liberalismo no puede excluir a priori el intervencionismo estatal.

martes, abril 18, 2006

Ficciones Jurídicas: Estado y propiedad

Juan Ramón Rallo ha contestado mi crítica anterior, y trata de confirmar su idea de que la propiedad no es una ficción, pero que el Estado sí lo es.

Para empezar diré que tiene razón sobre la concepción estrecha de la naturaleza humana que planteo en mi post anterior. De hecho me gusta más la concepción praxeológica que presenta Rallo, por ser mas intuitiva, atemporal y universal.

Reconociendo esto, sin embargo, no puedo llegar a la conclusión de que la propiedad tiene una existencia objetiva o es un derecho natural. La institución de la propiedad puede servir a los fines del individuo, pero también puede servir a estos fines despojar a otra persona de sus posesiones. De hecho -para servir a sus fines- la mayoría de las personas están de acuerdo con la necesidad de la existencia del Estado, y no solo de un Estado mínimo, sino de un Estado del Bienestar.

Para Rallo, la propiedad se da siempre que hay un decisor último, independientemente de la existencia de instituciones jurídicas. Pero aquí estamos en un profundo desacuerdo. Para poner el ejemplo de Rallo: si A tiene un lingote de oro y B se lo quita, B actúa como decisor último; pero (añado) si luego B es despojado por C, este último actúa como decisor último. ¿De quien es la propiedad? En la ausencia de instituciones jurídicas es de nadie, lo único que hay es posesión y usufructo.[1] (Claro que yo no defiendo una sociedad de ese tipo, las ficciones jurídicas son útiles, pero ficciones al fin.)

Y ahora, volviendo sobre la concepción del Estado de Bastiat: parece ser que Bastiat no era anarcocapitalista, y su ensayo sobre el Estado es muy entretenido, pero puede que haya mucha exageración de tipo retórico en él.

Bastiat hace su blanco de una frase de la constitución francesa que decía:"Francia se constituye en República para? llamar a todos los ciudadanos a un grado siempre más elevado de moralidad, de luz y de bienestar." Sin embargo se refiere en forma elogiosa a la constitución estadounidense que reza: "Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos, para formar una unión más perfecta, establecer la justicia, asegurar la tranquilidad interior, proveer a la defensa común, acrecentar el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad a nosotros mismos y a nuestra posteridad, decretamos, etc." Así pues, da la impresión de que Bastiat cae en la ficción estatista de la que habla Rallo.

Rallo dirá que el Estado no es necesario, que las fallas del mercado no existen; pero Bastiat todavía no conocía la defensa teórica de la sociedad sin Estado que tenemos ahora (la cual es muuuyyy debatible), es razonable suponer que permaneció agnóstico sobre la necesidad de por lo menos un Estado mínimo. (O quien sabe, tal vez estaría a favor de un poco de redistribución).

Sea lo que fuere lo que pensaban aquellas gentes en Francia, es cierto que bajo el populismo todavía hay personas que creen que el Estado tiene alguna especie de varita mágica para dar más de lo que recibe en impuestos; pero la mayoría de los que hoy defienden la necesidad de la justicia social más hablan de redistribuir de los que tienen más a los que tienen menos. Por lo que la "ilusión estatista" de la que hablaba Bastiat no tiene mayor importancia hoy en día, al menos entre la gente instruida.

Notas

[1] Las instituciones jurídicas también podrían existir en una supuesta sociedad sin Estado.

lunes, abril 17, 2006

Iusnaturalismo Ancap II

Juan Ramón Rallo en su bitácora Todo un hombre de Estado no se cansa de repetir que el Estado nos roba con los impuestos. Esta vez se apoya en Bastiat para afirmar que el Estado es una "ficción malvada".[1]

A lo que yo respondo: sí, es cierto que el Estado es una ficción de tipo jurídico, lo que hay en realidad son funcionarios; pero otro tanto se puede decir de la propiedad privada. Fuera de ficciones jurídicas lo que hay es posesión. Y como toda convención jurídica, necesita de un reconocimiento formal por parte de instituciones legales para que esta ficción tenga efectos reales.

La propiedad privada no es un derecho natural por que no es necesaria para la supervivencia. Debemos recordar que en un principio la humanidad era "colectivista", se formaba en hordas para sobrevivir. Algunos autores liberales como Hayek sostienen que la mentalidad socialista viene de esos tiempos, pero que fue necesaria la aparición de la institución de la propiedad privada -incluso por medio de ideas religiosas y supersticiosas- para que pudiéramos disfrutar los beneficios de la civilización.

Como diría Adam Ferguson: "La diferencia más importante entre un salvaje y un hombre civilizado es que el salvaje no reconoce los derechos de propiedad".[2]

Así pues, la propiedad privada no tiene nada de "natural", en el sentido de ser una institución relacionada con ideas innatas de la humanidad. Todo lo contrario, el socialismo, la mentalidad de grupo, parece ser algo de lo más "natural.".

Ya que la propiedad es en esencia una convención jurídica, los impuestos no son un robo, ya que la legislación establece que éstos pertenecen al Estado. El ancap podrá renegar de esto todo lo que quiera, pero lo cierto es que no hay institución jurídica que valide su reclamo de propiedad sobre la parte de sus ingresos que es expropiada por medio de impuestos.

Notas

[1] Bastiat decía: "El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo". Pero igual de ficticias serían las personas jurídicas como las sociedades anónimas, y sin embargo, tienen "propiedad privada".

[2] Esta es una cita que aparece destacada en la web de Larry Nieves, anarquista de mercado.

Blog de Relatos Catrachos

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domingo, abril 16, 2006

RD-CAFTA: Amor por los consumidores

Me llega la noticia de un supuesto economista llamado Raúl Moreno que dice que el RD-CAFTA no tiene corazón.

Pero esta es una típica oposición ideológica al libre comercio. El consenso académico en Economía es que el libre comercio es beneficioso para los países. La razón aparente para esta oposición es el antiamericanismo, la fobia contra toda iniciativa que provenga de Estados Unidos. Si en lugar de Estados Unidos, lo que se discutiera es un tratado de libre comercio con Venezuela, tipos como el licenciado Moreno estuvieran dando brincos de alegría.

Pero también está el clamor por una mayor intervención estatal. El izquierdismo visceral lo que busca es una mayor intervención y poder estatal[1]; por lo tanto aplaude cualquier acción que incremente el poder del Estado y los "gastos sociales", y desaprueban cualquier forma de liberalización de la economía, por tímida que sea, calificándola de "neoliberalismo".

Dentro de este esquema mental es comprensible que a Moreno le preocupen la disminución de ingresos estatales resultado de la disminución de aranceles. Pero lo que a Moreno se le escapa es que los aranceles no tienen el propósito de rendir ingresos al Estado, sino de proteger a productores ineficientes, que no pueden competir con los mejores precios y la mejor calidad de las mercancías que vienen del extranjero. Los aranceles encarecen el precio unitario de los productos extranjeros a tal grado, que la gente se conforma con comprar productos nacionales, aunque sean de inferior calidad. Así que la gente, al comprar nada o poco del producto extranjero, tampoco le reporta muchos ingresos al fisco.

Es obvio que los consumidores son los más perjudicados con el proteccionismo estatal. Por lo que apoyar el libre comercio es tener un corazón abierto para los consumidores.

Pero además, yo no me preocuparía demasiado si es que se reducen los "gastos sociales", por falta de ingreso estatal. Está comprobado que de los "gastos sociales" solo unos 20 o 30 centavos de cada lempira llegan a su destinatario final, por lo que es razonable pensar que ese dinero estaría mejor en manos privadas, que aumentarían la inversión, y con ello el empleo y el bienestar.

Por cierto, la acumulación de capital, sea en manos de las transnacionales o de quien sea, es la base para el crecimiento económico. Y no nos vendría mal.

Esta oposición a las transnacionales también se enmarca dentro del esquema mental que mencioné antes. Como las empresas transnacionales tienen un margen de maniobra que de alguna manera logra escapar al intervencionismo estatal, esto enfurece a los amantes del Estado intervencionista, que las quisieran ver confinadas a férreos controles y regulaciones, expropiándolas con grandes impuestos que ayuden a financiar un gran "Estado del Bienestar".

Notas

[1] Con la excepción del incremento de poder en las Fuerzas Armadas y la Policía. En Honduras muchos izquierdistas quisieran ver a los militares barriendo el suelo con la lengua. Producto de las viejas rencillas de la guerra fría.

sábado, abril 15, 2006

Iusnaturalismo Ancap

El principio de no-agresión

El principio de no agresión es la piedra fundamental del iusnaturalismo ancap[1], en el que a partir de premisas aparentemente inocentes se llega a conclusiones radicales. El principio de no agresión establece que no debe de haber iniciación de la fuerza contra otra persona. Por ejemplo, si alguien me tortura es claro que está violando este principio. Pero si alguien me mata, puede que no esté violando este principio; en tanto que la persona que me mata lo haya hecho en defensa propia.

El principio de no agresión también prescribe en contra del robo: no debe arrebatársele a una persona lo que legítimamente le pertenece. Pero si alguien me roba o intenta robarme, tengo el derecho de usar la fuerza para defenderme.

El principio de no-agresión se basa en el respeto a la integridad física de las personas, y a su propiedad. Amenazas contra la vida o la propiedad también cuentan como violaciones contra este principio.

En este punto es necesario precisar cómo es que se adquiere el derecho de propiedad sobre algo. Según Locke, toda persona tiene derecho a la propiedad sobre sí misma y sobre el producto de su trabajo. En el caso de la tierra, un hombre adquiere propiedad sobre ésta cuando "mezcla su trabajo con ella". De manera que si yo encuentro un terreno sin dueño, mi trabajo de cultivo sobre él lo convierte en mi propiedad privada. Yo tengo entonces derecho a retener mi propiedad, a venderla, alquilarla, o donarla. Esto es lo que se conoce como apropiación original o homesteading.[2]

El Estado es el que más viola el principio de no agresión

Esta sería la conclusión lógica de las premisas anteriores: que si una persona le arrebata su legítima propiedad a otra es una ladrona, entonces el Estado es el más grande ladrón de todos los tiempos. Por que ¿qué son los impuestos sino una forma de robo institucionalizado?

De lo cual se sigue que la ética exige el desmantelamiento del Estado -en el menor tiempo posible- para darle paso a una sociedad anarcocapitalista con cortes de justicia y agencias de seguridad privada.

Los téoricos del anarcocapitalismo dicen que este tipo de sociedad es no solo posible, sino que es materialmente mejor que una sociedad con estado. Sin embargo, aunque estuviéramos peor en un régimen anarquista de libre mercado, la elección ética aun debería ser la de abolir el Estado.[3]

El extremismo no convence

Difícil tarea es la de convencer a la gente común de que todo gobierno político es inherentemente malvado, cuando la opinión púbica se inclina hacia todo tipo de intervencionismo gubernamental.

Los impuestos comunmente no se identifican con un robo, ya que se considera que el Estado es necesario para el buen funcionamiento de la sociedad; y el conocimiento económico convencional así nos lo confirma, ya que el mercado tiene fallas que ameritan la intervención estatal.[4]

Refutación lógica

El abogado Daniel Vicente refuta brevemente la tesis central del iusnaturalismo ancap:

La propiedad no es un derecho natural, ya que 1) no es necesaria para la supervivencia (bastan la posesión y el usufructo) y 2) requiere del consentimiento de otros (de los que la enajenan).

Así pues, la propiedad privada es una convención jurídica entre las personas, por lo que no es un derecho inalienable, universal y atemporal; y está limitada por consideraciones al bien común.

Notas

[1] Iusnaturalismo significa "derecho natural", y ancap es un diminutivo de anarcocapitalista que significa "relativo a la doctrina que propugna una sociedad sin estado".

[2] Hay autores que sugieren una forma de propiedad originaria por medio de un simple reclamo de propiedad. (Como quién dice "aviso que esto es mío").

[3] La mayoría de los ancaps son iusnaturalistas, aunque hay excepciones.

[4] Muchos ancaps niegan, cual avestruz, la existencia de fallas del mercado.

lunes, abril 10, 2006

Liberalismo y Libertad

Se dice que la libertad es el valor más importante para un liberal. O puesto de otra manera: liberal es aquel que considera la libertad como el valor más importante.[1]

Libertad Negativa

Pero en el liberalismo actual se suele hacer énfasis en el concepto de libertad negativa. La libertad bajo este enfoque consiste en la minimización de la coerción, y esto se aplica especialmente al Estado, al que se considera como el mayor factor coercitivo en la vida de las personas. Se dice entonces que "el mejor gobierno es el que menos gobierna". Una medida de la libertad negativa en un país serían los impuestos y las regulaciones estatales: entre menos impuestos y regulaciones estatales existan, habrá más libertad.

El liberalismo se opondría entonces a medidas como el salario mínimo, el control de precios, la guerra contra las drogas, los aranceles, etc., ya que utilizan la fuerza contra personas que participan en transacciones voluntarias de compra y venta; y ello aunque estas acciones pretendan justificar la aplicación de la fuerza con argumentos que apelen al bienestar social.

De manera que para el liberalismo no puede haber separación entre libertad económica y libertad política: no es suficiente que un gobierno llegue al poder en forma democrática para que se le considere liberal.

Las personas adultas deben considerarse como responsables de sus propias acciones y no deben de tener encima un gobierno paternalista que les diga lo que tienen que hacer, o que les saque de apuros por sus errores cometidos o por las desgracias del destino.[2]

El liberalismo que más hace énfasis en la libertad negativa se opone vigorosamente a la redistribución de riqueza. Ante todo debe darse un respeto absoluto a la propiedad privada.

La Libertad Positiva

Pero no puede reducirse la libertad a hacer lo que a uno le de la gana -mientras no viole la propiedad privada- sin mayores restricciones gubernamentales; otra expresión de la libertad es la de tener más y mejores opciones entre las cuales elegir, y para esto hay factores claves que la potencian, como el conocimiento: entre más conocimiento tenga una persona, disfrutará de un horizonte mental más amplio, por lo que puede tomar decisiones más convenientes. Y otro factor importante es el poder adquisitivo: entre más recursos líquidos se posea se pueden hacer cosas imposibles de otro modo. De poco le sirve la libertad negativa de comprar y vender a una persona que no tiene para comer o para adquirir las medicinas necesarias para preservar su vida.

Y sin embargo hay liberales que niegan la existencia misma de la libertad positiva. Para ellos sería mejor una sociedad primitiva, aunque sin Estado (anarcocapitalista), que un próspero Estado de bienestar. El que aumenten mis ingresos reales, y mis posibilidades reales de elección en este último no importa, con tal de que el Estado no imponga ninguna coerción, por mínima que sea.

Tal idea distorsionada de la libertad parte de una posición defensiva que se horroriza de pensar en la posibilidad de que el Estado nos pueda hacer más libres por medio de alguna forma de redistribución o coerción.

Pero, dicho sea en justicia, la mayoría de los liberales -hasta los más fundamentalistas- defiende aunque sea en forma implícita la idea de que una mayor libertad positiva se consigue en una sociedad que valora la libertad negativa.[3]

¿Son haraganes los pobres?

Para justificar moralmente la posibilidad de que haya pobres en una sociedad liberal se llega incluso a acusar a los menos afortunados materialmente de ser los causantes de sus precarias condiciones de vida, razón por la cual no tendrían ningún derecho de reclamar ayuda de la sociedad de la que forman parte: deben atenerse a la caridad privada o resignarse a su suerte.[4]

Un Liberalismo Integral

No hay necesidad de irse a los extremos. Se puede defender un orden liberal en el que haya un balance entre el respeto a las decisiones individuales de las personas y un poco de redistribución y coerción -hechas con criterios técnicos de eficiencia- para favorecer a los menos afortunados y mitigar las fallas del mercado. Una síntesis entre libertad negativa y positiva es posible.

Notas

[1] Aquí nos referimos a la libertad política y económica. Un cristiano podría sentirse libre espiritualmente bajo un gobierno fascista, a pesar de la coacción externa.

[2] Tal referencia al estado paternalista en los liberales, refiere inconscientemente a una coacción de parte del padre a los hijos en el ámbito familiar.

[3] En muchos liberales es casi un acto reflejo considerar que la libertad negativa lleva aparejada la libertad positiva, aunque la defensa teórica y empírica de tal creencia no es para nada obvia.

[4] Hay algo de denigrante en depender de la caridad de personas que uno no conoce para subsistir.

martes, abril 04, 2006

Egoísmo capitalista vrs. Solidaridad Socialista

Frecuentemente se acusa al capitalismo de promover el egoísmo en los seres humanos. Se puede interpretar que el egoísmo es el motor de la productividad del capitalismo, ya que el afán de de obtener ganancias acicatea a los empresarios a ser más eficientes. Esta eficiencia se potencia con la competencia entre los empresarios: los empresarios relativamente ineficientes quedan fuera del mercado. Esto puede sugerir un cuadro de darwinismo social al que los progres denominan como "capitalismo salvaje".

Sí, es cierto, el egoísmo, o mejor dicho, la búsqueda por satisfacer principalmente el interés propio es el motor del capitalismo. Desde una perspectiva socialista este sistema es inmoral. Pero hay que matizar, el egoísmo al que se referían los economistas clásicos incluye también el interés por su círculo inmediato: por su familia y amigos.

El egoísmo parece ser una característica muy humana, hecho que los socialistas niegan, acusando al capitalismo de ser el causante del egoísmo en los seres humanos. De manera que, según el historicismo marxista, el sistema económico socialista crearía un hombre nuevo, un hombre solidario, cuyo interés sería el de la gran sociedad socialista, donde todos, hombres y mujeres, serían camaradas.

Tal idea puede contener cierto atractivo meloso -al principio- pero puede que no sea tan agradable si la miramos más de cerca. Un hombre exento de egoísmo, que da todo lo que tiene a los pobres, rápidamente queda pobre él mismo, quedando imposibilitado de seguir ayudando. La solución que plantean los socialistas es organizar la producción de forma racional, de acuerdo a un plan central elaborado por un comité de sabios, que trata a la sociedad como si de una gigantesca fábrica se tratase.

El resultado es que ahora la "solidaridad" consiste en obedecer ciegamente, y de corazón, los dictados del comité de sabios o del dictador socialista de turno. Es decir, que la solidaridad se convierte en esclavitud.[1]

Bueno, no realmente, ya que no puede haber esclavitud donde el socialismo habría creado un hombre nuevo del que se habría eliminado el interés por sí mismo, de manera que el sometimiento se realizaría en forma voluntaria (si es que se puede hablar de voluntad a estas alturas).

El Problema del Cálculo Económico

En un sistema capitalista el afán por obtener mayores beneficios impulsa a los capitalistas hacia una mayor eficiencia. Con el hombre nuevo socialista tendríamos a un individuo socializado, con igual o mayor motivación que la de el capitalista, solo que la motivación de este sería la de servir al gran conglomerado socialista. "Cada uno le pertenece a los demás" sería la consigna de este nuevo orden.[2]

Sin embargo, esta nueva naturaleza del hombre socialista -que nos volvería más parecidos a las hormigas y a las abejas- no es suficiente para garantizar la eficiencia del sistema socialista: también es necesario resolver el problema del cálculo económico.

¿En qué consiste el problema del cálculo económico?

En que como los recursos de una sociedad son escasos, es necesario averiguar a qué ramas de producción los destinamos y de que manera los combinamos para satisfacer las necesidades de la población en forma eficiente.

En el capitalismo resolvemos este problema por medio de un sistema de precios determinado por el mercado. Los precios altos indican una escasez relativa de los productos y recursos, y los precios bajos indican una abundancia relativa. Los precios altos le indican al empresario donde hay una necesidad urgente para la sociedad y le ofrecen el incentivo para cubrirla, así que estructura la producción de manera que maximice su ganancia. Al hacer esto, usa eficientemente los recursos de la sociedad, aunque sin proponérselo.

¿Y cómo resuelve el socialismo el problema del cálculo económico?

En este asunto Marx no dejó nada escrito. Sería Oskar Lange, en su controversia con Mises y Hayek, el que propondría un sistema teórico en el que resolvería el problema del cálculo económico socialista. Al no haber propiedad privada, no existirían los precios de mercado, éstos serían sustituidos por unos precios paramétricos determinados por las autoridades planificadoras; dichos precios se ajustarían al tanteo, verificando los excedentes o déficits de las existencias físicas en los inventarios.

Lo curioso en el sistema de Lange es que trata de imitar o parodiar la eficiencia del sistema capitalista del libre mercado, haciendo uso de la economía neoclásica. De lo que se deduce que en el socialismo, los gerentes socialistas tendrían que actuar como si buscaran maximizar sus ganancias en un sistema de mercado libre.

La solidaridad progre

Mientras el marxismo creía que el sistema económico socialista daría a luz a un hombre nuevo, los progres pretenden crearlo a punta de adoctrinamiento.

Es notable ver a intelectuales a los que no se les cae la palabra solidaridad de la boca, y que tratan de convencernos de lo necesario que es llevar a cabo la justicia social, pero que tienen un nivel de vida superior al promedio de los mortales. Es decir, que el egoísmo que tanto critican en el capitalismo está intacto en ellos. Si esto es así ¿quien podrá salvarnos?

El empresario budista

Ya que el problema del egoísmo humano resulta tan doloroso para la progresía, propongo la figura del empresario budista. El empresario budista actuaría como si buscara maximizar las ganancias, pero en su fuero interno sería indiferente entre perder o ganar. Con una sociedad de empresarios budistas tendríamos la ventaja de tener al mismo tiempo la eficiencia del capitalismo y la falta de egoísmo del paraíso socialista.

Notas

[1] En un socialismo descentralizado, el principio sería el mismo, solo que a menor escala, teniendo la ventaja de una mayor participación del individuo en las decisiones de la comunidad.

[2] Desde este punto de vista, la caridad cristiana sería una forma de egoísmo, ya que no se da completamente al prójimo, sino que da una parte de lo que considera su legítima propiedad, en vez de pensar que nada le pertenece en realidad.

lunes, abril 03, 2006

Entre garífunas y lencas

Diputado Miguel Ángel Gámez

Como era de esperarse, las declaraciones del diputado Miguel Ángel Gámez han provocado revuelo entre la opinión púbica hondureña. "Me caen mal los negros" dijo Gámez, confesándose abiertamente como un indígena racista.

GarífunaPero el señor Gámez dice sus verdades. Los garífunas son un grupo étnico que vino hace poco más de doscientos años al país, en comparación con los lencas, que ya estaban aquí cuando vinieron los españoles. Sin embargo, han logrado una mayor visibilidad cultural y una mayor participación política que la empobrecida etnia lenca (El departamento de Intibucá, donde se encuentra la mayor parte de la población lenca, es uno de los que tiene menores índices de desarrollo humano del país)por lo que las declaraciones racistas del diputado intibucano vienen a ser una expresión mal disimulada de envidia de un grupo hacia otro: "Nosotros vinimos primero y deberíamos tener preferencia", tal parece ser la actitud del diputado racista. Pero la mayor pobreza relativa de los lencas me sugiere más bien que su cultura es inferior, y que deben proponerse un cambio interno de actitudes en vez de esperar que todo les venga del gobierno central, y que incluso, deberían aprender de los garífunas.

No somos un país de negros

Selección de Honduras

Por otra parte, la exhuberancia cultural de los garífunas que se proyecta al exterior puede dar la impresión al extranjero de que este es un país de negros. Por ejemplo: las selecciones nacionales de fútbol frecuentemente incluyen un número desproporcionado de negros en comparación con su participación relativa en la población de Honduras.

La mayoría de la población somos mestizos. Yo en lo particular no me siento identificado con la cultura garífuna, pero la respeto.

No creo que el racismo sea un problema significativo en este país.

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