sábado, enero 29, 2005

Justicia Superdura: Demagogia Perfecta

Últimamente me he encontrado con personas que defienden en forma muy emocional la pena de muerte, esto como resultado de una campaña del político Pepe Lobo.

A muchos nos parece claro que don Pepe Lobo ha utilizado el tema de la pena de muerte en forma demagógica, sacando provecho de su posición como presidente del Congreso para hacer proselitismo político en forma descarada.

Sin embargo, no falta quien apoya con entusiasmo las medidas de aplicar "mano superdura"[1] a los delincuentes, y sobre todo, a los mareros; aunque ello implique pasar por alto los principios de los derechos humanos.

Los que apoyan la pena de muerte suelen ser individuos de ideas conservadoras, muchos de ellos simpatizan con sectas evangélicas, y se caracterizan por rechazar el análisis científico de la realidad social, optando por una visión idealizada de la libertad humana, en el que cada persona es responsable de sus acciones, sin considerar las circunstancias atenuantes provenientes del entorno social.

No es difícil darse cuenta de que el fenómeno de las maras se ubica dentro de un contexto de pobreza y falta de oportunidades que sufren los jóvenes, hecho que se pretende soslayar señalando que "hay jóvenes que sufren de falta de oportunidades y de pobreza, pero no son delincuentes". Lo que estas personas no entienden, o no quieren entender, es que esas excepciones no son suficientes para descartar un nexo causal entre la falta de oportunidades y la delincuencia; surgiendo de esta manera un atenuante. El conocimiento de este nexo causal sugiere diseñar políticas que atiendan las causas y no solamente los efectos. Pero tratar de solucionar las cosas olvidándose de las causas y prometer una "mano superdura" resulta políticamente más rentable, ya que es una manera fácil de captar votos sin necesidad de comprometerse a buscar soluciones más profundas.

Lo que me preocupa de esta propaganda a favor de la pena de muerte y de la "mano superdura" a los mareros es la promoción de la irracionalidad que lleva consigo.

No veo que los simpatizantes de la muerte como solución final tengan mucha tendencia al diálogo. Y esta propaganda que se vale del miedo de los ciudadanos para impulsarlos a apoyar "medidas de seguridad" que pasen por alto los derechos humanos es común a sectores de extrema derecha. Es así como Hitler logró impulsar su "solución final" al "problema judío" y como el señor George W. Bush invadió Irak y logró que se aprobaran leyes que restringieran las libertades civiles en Estados Unidos.

Justicia Retributiva

Los promotores conservadores de la "seguridad ciudadana" gustan de invocar un concepto extremo de justicia en el que el infractor "purga" sus delitos. Se busca infligir sufrimiento al delincuente para que este "pague su deuda con la sociedad". Esta manera arcaica de concebir la justicia cae por su peso ante un análisis científico y racional de la realidad. La función del Estado no es la de ser un cancerbero moral, sino de velar por el bienestar de los ciudadanos; para lo cual, una justicia con un enfoque preventivo resulta más adecuada. La legislación penal debe enfocarse en prevenir delitos, en vez de servir de conducto a la ira irracional de los agraviados, teniendo siempre en cuenta los derechos humanos.

Justificación Religiosa

Los defensores religiosos de la pena de muerte y de la interpretación literal de las Escrituras echan por la borda el evangelio que predicó Jesús al aferrarse a las partes más reaccionarias de la Biblia. Y su ideología conservadora, que exige una fuerte retribución a los delincuentes, resulta contradictoria con la doctrina que predican, en la que basta con "aceptar a Jesús" para ser automáticamente perdonado de todos sus pecados, aunque el individuo haya cometido los crímenes más repudiables.

El evangelio que Jesús predicó no consistía en que "lo aceptaran" y que el creyente en él fuera liberado instantáneamente de toda culpa. El evangelio de Jesús exige que "perdonemos a nuestros deudores para que Dios perdone nuestras deudas"; y afirma explícitamente que "si no perdonamos a nuestros deudores, tampoco Dios perdonará nuestras deudas". Este mandato de Jesús debería de caerles como un balde de agua fría a los religiosos que predican la venganza como la forma perfecta de justicia. Según el evangelio de Jesús, no hay perdón para el que no perdona.

Aberración Jurídica

En Honduras se aprobó la inconstitucional ley anti-maras en la que se penaliza la "asociación ilícita", lo que significa que el solo hecho de pertenecer a una mara se castiga con la cárcel. El problema con esta ley es que no da una definición operativa de lo que se entiende por "mara", dejando la puerta abierta a los abusos de las fuerzas policiales, que aplican criterios dudosos, como considerar como marero a un joven solo por que lleve tatuajes en su piel. Además de que viola la premisa fundamental del Estado de Derecho: la presunción de inocencia.

Prejuicios en contra de los Derechos Humanos

A continuación respondo a algunos prejuicios que las personas tienen en contra de los derechos humanos:

"Los defensores de los derechos humanos están a favor de los delincuentes".

Proteger los derechos humanos de los mareros es al mismo tiempo proteger los derechos de todos. Cuando empiezan a vulnerarse los derechos de ciertos grupos con la justificación de la "seguridad nacional", empieza también a abrirse la puerta a los abusos en contra de muchas personas inocentes. En Honduras tenemos la amarga experiencia de los desaparecidos en la década de los ochenta.

"Los defensores de los derechos humanos alzan el grito al cielo cuando matan a un delincuente, pero no dicen nada cuando un criminal siega la vida de personas honradas".

El Estado es el encargado de aplicar justicia en los casos de crímenes comunes. La función de los defensores de los derechos humanos es hacer pronunciamientos cuando el Estado mismo es el que vulnera los derechos humanos, ya sea por acción u omisión. El que no se pronuncien cada vez que se cometan homicidios por parte de delincuentes no significa que los apoyen. El rechazo a estas acciones se da por sentado desde el momento en que se constituyen como defensores de la vida humana.

"No hay que tener compasión con los mareros y delincuentes".

No se trata de tener compasión, sino de hacer un análisis racional de las causas de la delincuencia y actuar en consecuencia; así como de respetar principios consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual el Estado de Honduras es signatario, así como de otros Tratados Internacionales.

Notas

[1] Esta expresión de "mano superdura a los delincuentes" también fue utilizada en la campaña electoral del ahora presidente de El Salvador: Tony Saca.

CategoriaPolitica

miércoles, enero 26, 2005

Sexy Hola, Hola Sexy

Es curioso que uno de hombre saluda con un "hola" más que todo a las mujeres. Saludar con "hola" a una mujer implica un cierto grado de confianza y complicidad. En mi caso resulta frecuente que me saluden mujeres que no conozco, o que apenas he visto en alguna ocasión.

Pienso que es casi seguro que cuando una señora que apenas conozco me saluda con un "hola" es por que le gusto. Una mujer que quiera guardar las distancias puede que salude con un "buenos días" o "¿que tal?". En muchas ocasiones el tono con que me dicen "hola" las chicas es un tanto sensual,o aparentando inocencia y dulzura.

Otra parte de la coquetería femenina es la sonrisa. Pero la sonrisa de las mujeres es algo que frecuentemente me desconcierta; no sé que pensar de una mujer desconocida que me sonríe. Además de que la sonrisa es una forma muy utilizada para ocultar sentimientos; estudios científicos sugieren que las mujeres sonríen ante los desconocidos como un mecanismo de defensa. (Vea: Her smile reveals...nothing).

Otra cosa cosa que me extraña es cuando a una mujer que no conozco alguien le cuenta algo gracioso, y a pesar de que yo no haya escuchado el chiste (por estar a una distancia considerable o por no haber puesto atención) quiera reírse conmigo. Como que piensan que esa es una manera de romper el hielo.

El grado de distancia emocional también se manifiesta en la forma de tratarse. En Honduras se acostumbra a tratar de "vos" a los compañeros, amigos y conocidos de cierta confianza, lo cual me parece pesado, por lo que generalmente opto por tratar a las personas de usted. Aunque el tratar a las personas de "usted" se considera anticuado por muchas personas en países como España, tampoco me siento cómodo tratando de "vos" a personas con las cuales siento distancia emocional (que son la mayoría). Por lo que no me gusta tratar de "vos" a chavitas que apenas conozco; pero si me gusta saludar a las señoras con un "sexy hola": hola usted.

CategoriaMujeres

lunes, enero 24, 2005

Hartándose por obligación

Más de alguna vez he visto a alguien que compra una gaseosa, pero que luego, al no tener deseos de seguírsela tomando, se la toma de todos modos. El razonamiento que se ofrece es que "sería un 'desperdicio' si no se la tomaran", "que no hay que botar el pisto". Un compañero de la universidad me comentaba que eso sería un "mal uso de los recursos escasos". Hay madres que le dicen a sus hijos, cuando no se comen toda la comida, que "hay niños en África que se mueren de hambre" y que "sería una ofensa para ellos no comerse toda la comida". Esta manera de pensar es estúpida. Atragantarse con algo que uno no quiere no le hace rendir más el dinero ni le produce más satisfacción; que es a fin de cuentas la razón por la cual uno consume bienes y servicios: para satisfacer una necesidad o gusto.

Soy un asiduo cliente de restaurantes de comidas rápidas, y noto que estos establecimientos ofrecen para beber más que todo gaseosas, que no son bebidas muy nutritivas ni beneficiosas para la salud que digamos, pero que vienen incluidas en los combos. Abundan los lugares en que lo hacen sentir culpable a uno si no pide una gaseosa; y es legión la cantidad de pendejos que no saben tomar otra cosa en el almuerzo. Y no solamente se conforman con dañarse la salud ellos solos, sino que también se complacen en enseñarles malos hábitos a sus hijos. Lo que me hacen gracia es que los ingenuos creen que miman y cuidan a sus hijos comprándoles comidas y bebidas basuras.

El otro día vi a una madre que le daba "coca" a su pequeño que le pedía agua con insistencia, lo que me parecía una ineptitud de la madre (que por cierto, coqueteaba conmigo, pero no le hice caso por qué me molestó su actitud estúpida). Esta madre no entendía que el agua es más saludable que una "coca", y más barata; además de que no hay necesidad de volver adictos a los niños a estas bebidas a temprana edad, la presión social y la publicidad intensiva de saturación se encargará de hacerlo en pocos años. Pero comprendo que este tipo de razonamientos resulta demasiado elevado para personas que no tienen tiempo para pensar con sentido crítico. Me resulta curiosa la insistencia de las madres de que sus hijos se coman todo lo que está en el plato, a pesar de que los alimentos que les ofrecen puede que no sean sanos y con un alto contenido calórico. Y aún piensan que les están haciendo un bien al obligarlos a hartarse más de la cuenta. Son gente indolente que les enseñan a sus hijos a ser consumidores ineptos, tontos útiles a un sistema que promueve el consumismo.

En vista de los malos hábitos alimenticios de la población, parecería razonable que un Estado que se preocupe por la salud de los ciudadanos emprendiera campañas de concientización para recomendarle a la población que consuma alimentos sanos y desechen la comida con poco contenido nutritivo y con alto contenido de calorías. Se le podría recomendar a la gente que en vez de "coca" consuma algún jugo de fruta. Pero es claro que eso no va a suceder, los Estados no van a enfrentarse a los monstruos de las grandes compañías transnacionales; además estas le hacen un gran favor a la sociedad al ofrecer empleo. Parece que el sistema económico en que estamos inmersos no está hecho para favorecer la salud de las grandes mayorías, a pesar de la retórica de la propaganda a favor de la democracia que nos escupen.

Así es que le recomiendo que la próxima vez que usted esté hartándose, trate de no excederse cuando le sobre algo de comida; y si va a un restaurante de comida rápida, tenga cuidado con los combos, que parecen ser buenas ofertas, pero que nos ofrecen más alimento del que necesitamos.

CategoriaVida

jueves, enero 13, 2005

Autoestima de Rebote

En la psicología popular está de moda hablar de la autoestima como el resultado del concepto que la persona tiene de sí misma. Así, de una persona que experimenta temor a hablar en público, se dice que tiene problemas de autoestima y de poca confianza en sí misma. "Todos debemos aprender a querernos a nosotros mismos y a ser independientes de la opinión de los demás". Este discurso individualista es propio de reaccionarios y conservadores que gustan de enfatizar una supuesta responsabilidad personal, minimizando las influencias del entorno.

En realidad, la propia estima no es más que un reflejo de la apreciación que tienen de nosotros los demás. En realidad no es ni siquiera eso, es más bien la percepción que nosotros tenemos de la opinión que otros tienen de nosotros. Así, la persona que tiene problemas para hablar en público tiene temor de la baja opinión que puedan tener de ella el grupo de personas ante la cual desarrolla su exposición. Ella recupera la confianza cuando siente que el grupo no va a pensar mal de ella.

Por eso es que hay artistas y famosos a los que se les infla rápidamente el ego al percibir la opinión cada vez más favorable hacia su persona de un número creciente de fans. Este incremento desmesurado de autoestima no viene meramente de una imagen de sí misma que la persona se ha inventado a su antojo.

Las condiciones específicas en que se desarrolla la autoestima dependen de el entorno social concreto. Las habilidades y conocimientos que reciben reconocimiento social aumentan la autoestima de sus poseedores, mientras que las mismas habilidades en un contexto social diferente en que no son apreciadas no reportan tanta satisfacción. Esto se da con los oficios y artes que van quedando obsoletos al cambiar la tecnología y los gustos de la gente. Un indígena puede sentirse orgulloso de sus habilidades de cazador en su ambiente tribal, habilidad que no será apreciada por un burócrata de la ciudad. Es sabido que en ciertas culturas orientales es apreciada la sabiduría de los viejos, mientras que en nuestra cultura occidental es común ver que los ancianos son vistos de menos, privilegiándose a la juventud. También hay sociedades en que la gordura es signo de bonanza y felicidad, al contrario de lo que ocurre en nuestra sociedad.

Tanta es la importancia que el ser humano concede a la opinión de sus semejantes, que muchos anhelan ser famosos y hacer algo notorio, para que al desaparecer de la existencia terrenal su nombre no sea olvidado. Por eso es que muchos ven en sus hijos la continuación de su propia persona, que mantendrá vivo su recuerdo y su inflluencia aun después de muertos.

Incluso la locura puede ser una fuente de felicidad. Los locos pueden pueden sentirse apreciados y famosos al creerse el diablo, Jesucristo, Napoleón Bonaparte, Hitler, etc.

Ante esta realidad, resulta obviamente falso el discurso que afirma que la autoestima depende solo de nosotros mismos. Somos criaturas sociales hasta lo más profundo de nuestros pensamientos y emociones, mal que nos pese.

CategoriaVida

viernes, enero 07, 2005

Por qué me gustan las doñas

Candy, 44 años. Imagen de aunjudys.com

Una señora me preguntaba en un chat que por qué me gustaban las mujeres maduras. Es difícil explicarlo, le dije, pero me parecen sexys y elegantes. Pienso que uno no está obligado a explicar las preferencias personales, pero en este caso haré un intento.

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