jueves, marzo 23, 2006

Libre Comercio: No es David Contra Goliat

Una objeción común contra el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica es la llamada asimetría en las economías. Se piensa que el derribar las barreras comerciales implicaría el establecimiento de una lucha desigual en la que Centroamérica llevaría las de perder por su menor tamaño económico. El libre comercio sería como una carrera en la que pusiéramos a competir a un cojo contra un atleta experimentado: si no damos una compensación al más débil o colocamos algún obstáculo al más fuerte nos encontraríamos ante una situación injusta, de lo que se deduce que el comercio libre no es comercio justo.[1]

Semejante analogía pierde de vista el hecho fundamental de que el comercio no es un juego de suma cero en el que unos ganan a expensas de otros, sino que todos se ven mutuamente beneficiados en los intercambios que se hacen de manera voluntaria.

De manera que si yo doy cinco lempiras por una dona, eso quiere decir que valoro más la dona que los cinco lempiras que doy; igualmente, el que me vende la dona valora más los cinco lempiras que la dona, por lo que ambos salimos ganando en la transacción. El comercio a nivel internacional, que está compuesto por transacciones voluntarias de este tipo, aumenta el bienestar de todos los que participan en él.

Por el contrario, el bienestar de muchas personas es impedido cuando el Estado aplica aranceles a los productos extranjeros, para que no los puedan comprar los consumidores nacionales, y en cambio tengan que escoger productos del propio país, aunque sean de menor calidad. Estas medidas proteccionistas benefician a unos pocos productores a expensas de la mayoría de los consumidores, que ven de esa manera disminuir su nivel de vida.

Hay quienes se quejan de lo caro que está todo, y dicen que el gobierno debería hacer algo al respecto, pero al mismo tiempo se oponen a la rebaja de los precios de la canasta básica que vendría del libre comercio. Quienes dicen preocuparse por los pobres a veces resultan ser sus peores enemigos.

Estamos listos para el libre comercio

No hay necesidad de esperar a que mejore la estructura productiva de un país, ni de acumular capital en maquinaria y capital humano antes de disfrutar de las ventajas del libre comercio. Por el contrario, abrirnos ahora al libre comercio nos permite hacer un mejor uso de nuestros recursos escasos, ubicando nuestros esfuerzos en aquellas áreas en que somos más competitivos.

No hay que volver al campo

No falta quien proponga subsidiar las actividades agrícolas, aunque estas no resulten rentables (y por lo mismo). Se argumenta que debe hacerse para favorecer a un sector social importante, y con esto se piensa favorecer el desarrollo.

Opino que no es el camino correcto el querer favorecer un sector no rentable con ayudas estatales, ya que estaríamos haciendo un mal uso de nuestros recursos escasos. Y pienso que no es casual que muchos países verdaderamente desarrollados tengan un sector agrícola pequeño y un sector industrial grande.

No se necesitan "ayuditas" a pequeños empresarios

Ahora está de moda eso de favorecer a los pequeños empresarios con ayudas estatales. Puede que detrás de esa moda esté el prejuicio contra el gran capital, al que se considera como "explotador".

El pequeño empresario muchas veces tiene dificultad para encontrar financiamiento, y las tasas de interés de mercado no le permiten obtener una rentabilidad adecuada. Sin embargo, es dudoso que la ayuda estatal mejore la situación al tratar de ofrecer un crédito en forma artificial. Si una actividad no es rentable a precios de mercado, es difícil que sea estable a largo plazo, por lo que el gobierno bien podría estar financiando muchos proyectos fallidos, produciendo de esta manera una pérdida neta a la sociedad.

Las grandes empresas no tienen por que ser malas. Una empresa grande tiene la ventaja de obtener economías de escala, puede pagarle unos salarios más altos a sus empleados, y goza de una mayor e estabilidad. De hecho, el Estado muchas veces hecha mano del argumento de las economías de escala para imponer sus monopolios estatales. Pero las empresas estatales fallan no necesariamente por su gran tamaño, sino por que no tienen los mismos incentivos de una empresa privada. En Honduras, por ejemplo, tenemos el caso de empresas estatales que han sido descapitalizadas en forma sistemática.

Notas

[1] Los tratados de libre comercio al uso no son tan "libres", sino el producto de negociaciones políticas de los grupos de presión con sus respectivos Estados. Un verdadero libre comercio sería la suspensión de las barreras comerciales de todos los productos, en el menor tiempo posible.

domingo, marzo 12, 2006

Nuevo blog progre hondureño

Me encontré con un blog progre hondureño del señor Wilfredo Flores en el espacio de blogs de MSN llamado "My Space". Lo cual me alegra, ya que tendré un punto de referencia de las doctrinas progresistas en Honduras.

Veamos algunas de sus recientes opiniones:

Aquí hablando de "responsabilidad social empresarial":

En Honduras, son muy pocas las empresas que en realidad les importa invertir en el medioambiente, ya sea sembrando árboles o manteniendo limpio de residuos tóxicos nuestros ríos. Solamente basta observar el río Choluteca que cruza el centro de la capital, contaminado por varias empresas capitalinas, para saber la importancia que le dan las empresas a su entorno.

Este es un ejemplo de la llamada "tragedia de los comunes", la propiedad pública en la práctica implica que lo que "es de todos es de nadie", y como los ríos son propiedad estatal o municipal, no hay gente verdaderamente interesada en defender "lo que es de todos", y si algún funcionario quiere ponerles problemas, lo que hacen en las empresas es ofrecereles "algún billetío por debajo". La propiedad pública de los bienes trae aparejada consigo la corrupción, lo que no sucedería en una sociedad anarcocapitalista.

Lo anterior, sin mencionar la falta de inversión en el desarrollo humano de sus propios empleados, algo muy común en empresas acostumbradas a la explotación de su personal.

Como si no estuviera en el interés de las propias empresas que sus empleados estén capacitados para que resulten más productivos y así les reporten más ingresos. Claro que esto se da más que todo en las grandes empresas, en las pequeñas empresas es más difícil capacitar a los empleados, por obvios problemas de presupuesto.

Y comentando sobre las declaraciones del embajador Charles Ford, de Estados Unidos, cuestionando las medidas en contra de la libre empresa en la importación del petróleo:

Mas claro no canta un gallo. Son 80 años, en los cuales un oligopolio, en un mercado pequeño, hace y deshace con la economía de un país del tercer mundo, mientras en su país (USA) son prohibidos los monopolios y oligopolios, sino pregúntenle al sr. Bill Gates.

¿Y qué remedio es el que propone don Wilfredo? ¿Sustituir un oligopolio multinacional por un monopolio o monopsonio estatal? Cómo si los funcionarios estatales fueran inmaculados seres angelicales que solo se interesaran por el bienestar público. Yo opino que los que han hecho y deshecho con la economía hondureña han sido sus dirigentes políticos, ese daño se habría aminorado con estado más pequeño y que no interviniera en la economía, con más libre mercado y libre comercio.

Y también nos transcribe la carta Rolston, que señalaría las maquiavélicas intenciones de las transnacionales bananeras en su período de apogeo. ¿Qué decir de esta carta? Suponiendo que fuera auténtica, no hace más que confirmar mi defensa del anarcocapitalismo: las poderosas corporaciones utilizan a los gobernantes de turno, por medio de sobornos, para conseguir privilegios y concesiones que no tendrían en un verdadero libre mercado. Una empresa no puede consolidarse como un monopolio si no es con la complicidad estatal.

jueves, marzo 09, 2006

Prejuicios anticapitalistas

A pesar del desplome de la Unión Soviética y de la caída del Muro de Berlín, la opinión popular es todavía hostil al capitalismo de libre mercado, y en su lugar prefieren diversas formas de intervencionismo estatal.

A continuación critico brevemente algunos prejuicios populares sobre los siguientes temas: el salario mínimo,la crisis energética, el control de precios, las empresas estatales, el libre comercio y el crecimiento económico, y defiendo la idea de que necesitamos más capitalismo, mayor libertad de mercado y no menos.

El Salario Mínimo

En este tema uno se da cuenta de cuanto se ha popularizado la vulgata marxista que nos presenta al empresario como alguien que explota a los trabajadores con salarios al borde de la subsistencia, de no ser por la intervención benéfica del Estado, que le obliga a adoptar unos estándares mínimos de dignidad.

La realidad es otra. Dado que el trabajo también es una mercancía, su precio se determina en el mercado por medio de la oferta y la demanda; y la demanda de mano de obra aumenta con la productividad del trabajo, de manera que, a mayor productividad del trabajo, mayores son los salarios.

El salario mínimo no aumenta el nivel de vida de la clase trabajadora, sino que lo disminuye, ya que las personas que antes estaban dispuestas a trabajar a un salario al mínimo establecido, ya no lo podrán hacer (en el caso en que su productividad marginal sea menor que el salario mínimo establecido) ya que no compensa las cuentas del empresario: este pierde más contratando al obrero que no contratándolo, con lo que tendremos menor producción, mayor desempleo, y menor riqueza.

La Crisis Energética

El precio de los combustibles está aumentando a nivel mundial como resultado de un aumento global de la demanda. Cuando observa esto, el ciudadano común concluye que el aumento de precios se debe a un brote de codicia de las empresas transnacionales, y se pide que el gobierno las ponga en cintura. Pero pocos se preguntan por las causas institucionales de la escasez relativa de los combustibles.

Las transnacionales venderían más si pudieran, pero se topan con restricciones impuestas por los estados debido a la influencia de grupos ambientalistas, que no quieren que se construyan nuevas refinerías, ni se realicen nuevas extracciones de petróleo, ni mucho menos que se utilice la energía atómica.

De hecho, los ambientalistas progres se mean de la felicidad al pensar que los precios de los combustibles seguirán subiendo, ya que aprovechan para promocionar sus fuentes de "energía limpia". La retórica de la preocupación por los pobres queda en nada.

El Control de Precios

Se cree que los precios suben en forma generalizada debido a la codicia y especulación de los empresarios, por lo que es necesario que el gobierno los ponga en orden, estableciendo precios máxismos de artículos de la canasta básica.

En realidad, establecer precios máximos distorsiona la estructura de los precios relativos de la economía, provocando desabastecimiento en los productos cuyo precio máximo es inferior al precio de mercado, con lo que se alienta el contrabando, empobreciendo de esa manera a los productores nacionales.

Lo que no se reconoce es que muchas veces el culpable directo del aumento generalizado de precios es el gobierno, ya que con la emisión de más moneda hace que el dinero pierda poder adquisitivo.

Las Empresas Estatales

Se cree que las empresas estatales son del pueblo, por lo que hay que impedir a toda costa que sean privatizadas.

En realidad, las empresas estatales son los peores monopolios que puede haber, ya que se mantienen en gran parte gracias a contribuciones forzadas, no sienten la necesidad de atender en forma diligente a los abonados, como si se hace en las empresas privadas sujetas a la competencia.

La propiedad y monopolio estatal en sectores clave como la salud, el agua, la electricidad, las telecomunicaciones, caminos, etc., verdaderamente impiden que el país se desarrolle, por que obstaculizan la infraestructura y ambiente necesarios para una mayor inversión en crecimiento económico.

El Libre Comercio

Se critica al libre comercio por vulnerar la soberanía nacional y socavar la "seguridad alimentaria".

En este punto tengo que matizar que lo que usualmente se conoce como tratados de libre comercio en realidad no son tan libres, sino más bien el producto de la negociación política de distintos grupos de presión con sus respectivos gobiernos.

Sin embargo, los que se oponen a estos tratados se oponen generalmente a los aspectos positivos de estos, al resquicio de libertad que dejan a los consumidores. Y es que es conveniente que vengan productos baratos del extranjero, ya que al haber más productos baratos, también aumentan nuestros ingresos reales. No compensa sacrificar el bienestar general de la población para proteger a unos cuantos productores y grupos de presión.

El Crecimiento Económico

Se considera que el crecimiento económico no es suficiente, sino que es necesario redistribuir el producto del crecimiento económico, para que haya un verdadero desarrollo.

Lo dijo hasta el neoliberal Rodrigo Rato, presidente del FMI, cuando visitó recientemente a Honduras.

Lo que se pierde de vista es que el crecimiento económico va ligado a la distribución, si queremos distribuir la renta nacional en forma artificial, para aumentar la "equidad", lo que conseguiremos será matar a la gallina de los huevos de oro. Despojar a los empresarios de sus legítimas ganancias es una manera efectiva de detener el crecimiento económico, y con él, el desarrollo.

miércoles, marzo 08, 2006

¿Monopolios en Honduras?

Este es un país pequeño, pero dominado por poderosos, que por mantener privilegios, concesiones, monopolios y oligopolios, no permiten que el país se desarrolle.

Presidente Mel Zelaya

No dudo que este país este controlado por grupos poderosos que utilicen al gobierno para su propio beneficio. Pero no se de que monopolios habla, a menos que sean los monopolios tradicionales del Estado, como la policía, el ejército, la justicia y las carreteras, etc., y los cuasi-monopolios como los servicios de electricidad, agua, salud, etc. Un monopolio del sector privado no conozco.

También hay algunos cuantos oligopolios privados, como ser los del cemento, azúcar, periódicos y telefonía celular. No creo que estas industrias no dejen desarrollarse al país. Y en cuanto a los combustibles, su precio está controlado por el Estado.

Además, en un mundo globalizado, la competencia a nivel internacional elimina los monopolios y oligopolios, a menos que estos gocen de la protección estatal.

Por estas razones, la frase que cito del señor presidente parece ser nada más que un intento de encubrir el fracaso de la clase política para desarrollar al país, culpando a las supuestas fallas del mercado por los fracasos de la maltrecha planificación estatal.

Que los políticos no sean capaces de desarrollar un país no es nada sorprendente, ya que los políticos no son creadores de riqueza, sino más bien sus depredadores. Lo único que hace el Estado es quitarle a unos para darle a otros. Los verdaderos creadores de riqueza, son los empresarios, y entre mayor libertad de empresa haya, habrá más desarrollo.

martes, marzo 07, 2006

Amenazan con licitaciones

Leo en las noticias de hoy que el gobierno de Mel Zelaya se apresta a implementar un sistema de compras gubernamentales de combustibles por medio de licitaciones internacionales con el fin de rebajar los precios finales a los consumidores.

La actuación del gobierno se basa en un clamor popular en contra de las compañías transnacionales a las que se ve como culpables del aumento de los precios de los combustibles, por lo que se justificaría poner en cintura a las importadoras para beneficio del pueblo.

Pero esta percepción es equivocada, ya que los precios internacionales de los combustibles han aumentado debido al incremento de la demanda a nivel internacional.

Yo dudo que la importación gubernamental masiva de combustibles de los frutos esperados de las economías de escala. En primer lugar, por que es conocida la ineficiencia estatal en otros sectores en los que ejerce poderes monopólicos, como las telecomunicaciones, la electricidad o el agua. No me trago la idea de que el gobierno va a hacer que la compra de combustibles por medio de licitaciones se más eficiente. Pero sobre todo me preocupa la actitud dictatorial y populista de utilizar tanques privados para almacenar combustibles, tal como denunciaba Eduardo del Valle, representate de la industria petrolera:

Si el gobierno quiere licitar, que lo haga, pero que no use los tanques privados para almacenar combustibles. Es un poco peligroso lo de la licitación, con la licitación uno corre el riesgo de desabastecer el país.

Ante lo cual, el empresario estatista Adolfo Facussé, miembro de la autodenominada "Coalición Patriótica" ripostó que:

Solo han venido aquí a tratar de meter miedo. No dieron un solo argumento para defender sus posiciones.

Como si el gobierno no fuera el que estuviera amenazando sus legítimos intereses, en primera instancia.

Es de notar como son los empresarios aliados con el gobierno los que se dedican a atacar a la libre empresa.

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