domingo, julio 31, 2005

Venciendo con el bien el mal

La otra mejilla
No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
Mateo 5:39

Es el sueño de todo déspota gobernar un pueblo que tolere todo tipo de abusos, y que aún pida el doble. Si este pasaje del evangelio tiene que ser interpretado en este sentido, habría que darle la razón a los que piensan que el cristianismo es una religión de cobardes. Pero la vida de Jesús nos dice todo lo contrario. Si Jesús se hubiera rendido a la pasividad y a la conformidad, no se explica entonces como es que llegó a ser perseguido por religiosos judíos y ejecutado por el Imperio Romano.

Una muestra del espíritu rebelde de Jesús se ve cuando vuelca las mesas de los comerciantes en el templo, cuando permanece callado ante las preguntas de Herodes, cuando se permite actuar en contra de las tradiciones y preceptos bíblicos.

En vista de este contexto, no podemos interpretar las palabras de Jesús como un llamado a la conformidad ante los abusos de las autoridades. Cuando un alguacil le da una bofetada a Jesús en un interrogatorio por parte del sumo sacerdote, éste responde: "Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?". (Juan 18:23) Jesús demuestra que sabe defender su dignidad como hijo de Dios.

¿Qué trata de enseñarnos Jesús cuando habla de "mostrar la otra mejilla"?

Jesús nos enseña una técnica para vencer al mal. El reino de las tinieblas es el reino de la coerción, mientras que el Reino de Dios es el reino del servicio voluntario al prójimo. Al recibir un intento de agresión por parte del prójimo, podemos destruir su carácter de coerción al aceptar lo que pretendía ser una coerción de forma voluntaria. Convertimos así una energía destructiva en una energía positiva. De esta manera damos un paso para destruir el reino de las tinieblas.

Pero debemos tener cuidado al utilizar esta técnica: En primer lugar, es necesaria una genuina disposición de servicio interior de servicio que venza la percepción de sentirse agredido; y en segundo lugar, la acción que ejecutemos no deberá ofrecer una oportunidad al reino de la coacción de seguir avanzando. No podemos pensar que alimentar a una bestia diabólica como es el Estado, contribuirá al avance del Reino de Dios, por lo que debemos enfrentarlo serena pero firmemente.

San Pablo nos amplía más al respecto:

No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
Romanos 12:17-21

domingo, julio 24, 2005

Breve Refutación de la Teología de la Liberación

Se fundamenta la liberación teológica, en la preferencia de Dios, por los pobres.

Y por otro lado, en la obligación moral de liberar de la pobreza, a los pobres.

Y que los pobres ya no quieren seguir siendo pobres.

Si así fuese, entonces Dios ya los habría hecho ricos.

O si Dios los prefiere pobres, para tener mas "preferidos." Entonces, que caso tiene sacarlos de la pobreza. Además sería imposible, pues no se puede luchar contra la voluntad de Dios.

Obviamente hasta un niño pobre, puede desbaratar los argumentos teológicos de esta doctrina.

La Revolución en teología moral

viernes, julio 22, 2005

Al César, palos

Se ha vuelto un lugar común decir que la frase bíblica "a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César" apoya la concepción moderna de separación entre Iglesia y Estado.

Pero es falso.

Es sabido que los creyentes judíos veían al poder romano como una fuerza invasora. El cobro de impuestos por parte del Estado romano era visto como un robo al que era legítimo resistir. Muchos iban más allá y sostenían que era un deber moral no pagar impuestos.

Aprovechando esa coyuntura, un grupo de enemigos de Jesús de diversa calaña pretendieron ponerlo en desgracia, ya sea con los judíos o con los romanos. Por eso le preguntaron si era lícito pagar impuestos, de manera que tanto si daba una respuesta positiva o negativa, siempre saldría perdiendo.

Jesús no es ningún tonto. Salió con la respuesta evasiva de que hay que dar a Dios lo que es de Dios y a César lo que es del César.

Sin embargo, esto puede interpretarse en varias formas, y en la ambigüedad de la interpretación está el truco.

En este punto es oportuno recordar un par de dichos populares: "El vivo a señas y el tonto a palos" y "Al amigo, zanahorias; al enemigo, palos".

Lo que hay que darle al César no son impuestos, sino palos. Debe resistirse la coerción estatal como quien se resiste al ataque de un asaltante callejero; pero debido a la superioridad física del agresor, o de que este esté armado, puede que resulte más conveniente darle lo que pide, pero ello no vuelve más legítima la agresión.

Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble. (Apocalipsis 18:6)

lunes, julio 18, 2005

El Reino de Dios

Jesús dijo:

Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. [1]

¿Significa esto que el Reino de Dios no es de este planeta?

Hay políticos que quieren aprovecharse de este versículo para decirle a los cristianos: "Ustedes ocúpense de las cosas del cielo, que nosotros nos ocuparemos de las cosas de la tierra." Quieren utilizar el laicismo para amordazar a los cristianos para que no se pronuncien sobre asuntos de interés público desde el punto de vista de la fe.

Pero la historia demuestra que los cristianos han resistido a los gobiernos y a los sistemas de valores paganos. Cuando Pablo y Silas llegaron a evangelizar a una ciudad griega, dijeron de ellos:

Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá.[2]

Cuando Jesús dice que su Reino no es de este mundo, está queriendo decir que su Reino no es a la manera de este mundo. Un mundo en que la voluntad de unos se impone por la fuerza a la voluntad de otros, aun en las supuestas democracias. En el que se recaudan por la fuerza impuestos, en el que se imponen impuestos por la fuerza. El Reino de Dios es el reino de la libertad, de la no coacción. En el Reino de Jesús se hace el bien por iniciativa propia, con la inspiración del Espíritu Santo, el Espíritu de Libertad. El Reino de Dios se realiza en los discípulos que siguen las enseñanzas de Jesús. Es una realidad presente y una esperanza en el porvenir.

Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.[3]

Venga a nosotros tu reino.[4]

Jesús nos enseña que los gobiernos de este mundo no son servidores de Dios, sino del diablo. Satanás es el príncipe de este mundo, del mundo de la imposición y la coerción. Por eso es que tratar de imponer las ideas y a forma de vida cristiana es una contradicción con la misma esencia del Reino de Dios. No es verdaderamente cristiano el que trata de imponer el cristianismo por la fuerza.

Sin embargo, el querer imponer la fe a otros es una tentación actual a la que deben hacer frente los cristianos, y es que el mismo Jesús padeció esa tentación. Como nos lo relata el evangelista:

Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.[5]

Jesús tuvo que resistir la tentación de imponer por la fuerza el mensaje que le había encomendado el Padre celestial. Y si Jesús tuvo que enfrentar esa tentación, ¡Cuánto más los cristianos!

El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.[6]

Esta concepción que tiene Jesús del Reino de Dios es totalmente contraria al pasaje pseudo-paulino de Romanos 13, en el que se presentan a las autoridades civiles de ese tiempo como "servidoras de Dios que buscan nuestro bien". Si fuera cierto que "todas las autoridades han sido establecidas por Dios", estaríamos viviendo en la plena manifestación del Reino de Dios, lo cual es patentemente falso, ya que por doquier vemos coacción e imposiciones gubernamentales.

La realidad es que las autoridades civiles no representan a Dios, sino que al diablo. El libro de Apocalipsis desenmascara el falseamiento del autor pseudo-paulino de Romanos 13. Esas autoridades civiles a las que este farsante presenta como "servidoras de Dios" aparecen en el Apocalipsis como "la bestia", el aparato estatal represor de los cristianos.

Es necesario que nos quitemos la venda de los ojos y desechemos los engaños satánicos.

El Señor nos manda a resistir al gobierno, el Señor nos manda a resistir al diablo.

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.[7]


Notas

[1] Juan 18:36

[2] Hechos 17:6

[3] Mateo 20:25,26

[4] Mateo 6:10

[5] Mateo 4:9

[6] Mateo 13:16

[7] 1 Pedro 5:8

sábado, julio 16, 2005

Una Fe Subversiva

¿Globalizando la Solidaridad?

Ahora está de moda pedir transferencias de los países ricos a los países pobres. Ir a conciertos de música pop donde se pide a los líderes de los países más poderosos del mundo que den millonarias donaciones a países económicamente atrasados se considera un acto de solidaridad. Marchar por las calles, pidiendo que se destine una fracción del producto interno bruto de los países desarrollados a los subdesarrollados se considera una buena acción.

Líderes religiosos nos dicen que así como se ha globalizado la economía hay que globalizar la solidaridad. El problema es que hay burócratas que quedan bien, y aparecen como solidarios regalando el dinero de los contribuyentes. Es lamentable, pero hay indicios de que las donaciones y préstamos que se destinan a combatir la pobreza se la apropian políticos corruptos. Como decía el economista del desarrollo P. T. Bauer, la ayuda externa es "sacarle dinero a los pobres de los países ricos para dárselo a los ricos de los países pobres". ¡El principio de Robin Hood al revés![1]

Solidaridad y Caridad Cristiana

Pero la solidaridad y caridad cristiana no consiste en hacer el bien con los recursos ajenos. Jesús nos enseñó un camino diferente:

Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.[2]

La crítica de Jesús a los gobiernos de su tiempo es perfectamente aplicable a los estados modernos, por que aunque muchos países presumen de ser democráticos, la verdad es que una vez que llegan al poder, los políticos se las ingenian para servirse a sí mismos más que servir a sus gobernados; aunque prediquen lo contrario y adopten actitudes populistas.

Cuando los gobernantes recaudan impuestos, se están enseñoreando de sus gobernados. El contribuyente no tiene una opción legal a pagar impuestos o a no pagarlos. La solidaridad que Jesús nos enseñó es diferente, por que es voluntaria.

San Pablo nos refuerza la enseñanza de Jesús. (El versículo siguiente lo aprendí en la escuela dominical.)

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.[3]

De modo que la verdadera caridad cristiana nace de un impulso del corazón, no por coacción ni intimidación; y se goza al darse cuenta que ayuda a la persona beneficiada, por que el cristiano ve a Cristo en el prójimo.

En el contexto de este versículo, San Pablo se refiere a una colecta que estaban recaudando los cristianos corintios para ayudar a los hermanos de la iglesia en Palestina, que habían quedado arruinados con el experimento de la "comunidad de bienes" que habían hecho. La sensación de hermandad fue tanta que impulsó a los creyentes a vender sus propiedades para vivir en una comunidad de tipo anarquista.

Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.[4]

Pero el pequeño experimento socialista resultó un fracaso. Lo que nos enseña que no es suficiente tener buenas intenciones para tener éxito en la vida. Pero ante este fracaso viene al rescate la solidaridad cristiana de los corintios. San Pablo nos dice que el privilegio de ayudar a los hermanos en necesidad se manifiesta como "un don inefable". Esta ayuda de una comunidad cristiana a otra de diferente cultura nos muestra un verdadero modelo de solidaridad cristiana globalizada.

La Falsa Solidaridad Estatal

La solidaridad que nos enseña el mundo no se parece a la cristiana, es más bien una forma de idolatría al Estado, al que se considera como el ente que puede suplir nuestras necesidades, en todas la áreas.

El libro de Apocalipsis denuncia el culto al Estado-ídolo, comparando con una bestia.

Los adoradores de la bestia dicen:

¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? [5]

Pero en realidad, el Estado es un ídolo de cartón. Como decía Frédéric Bastiat: "El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo". El verdadero cristiano no espera su salvación del Estado, sino de Dios, que con su Espíritu nos impulsa a ayudar voluntariamente al prójimo.

Resistiendo los impuestos

Contrario a lo que ahora se piensa, que las leyes dictadas por un Estado son automáticamente buenas, y que por lo tanto tiene la autoridad para subir los impuestos cuanto estime necesario, los creyentes en tiempos de Jesús sabían reconocer el abuso estatal cuando lo miraban. Los publicanos, funcionarios recaudadores de impuestos, eran reputados al nivel de delincuentes, aunque ejercieran su oficio en forma legal.

De lo que se deduce que los creyentes percibían que tenían derecho a defenderse del abuso estatal, aun con medios ilegales. Y efectivamente, así sucedía: los campesinos judíos tenían métodos ingeniosos para evadir impuestos.

Sin embargo, hay pasajes bíblicos que indican que un cristiano debe ser obediente a las autoridades civiles, a las que se considera como "servidoras de Dios". Tal es el caso del infame capítulo 13 de la carta a los Romanos. Este capítulo, de dudosa autoría paulina[6], está en abierta contradicción con la enseñanza de Jesús, que dice que los gobernantes se enseñorean de las naciones. Es posible que estos pasajes fueran agregados cuando se recrudecía la persecución contra los cristianos, con ellos se buscaba encubrir el carácter subversivo del cristianismo. Pero la historia nos muestra que la fe llevaba a los creyentes cristianos a oponerse al statu quo.

Necesitamos recuperar ese sentido subversivo de la fe.


Notas

[1] A menudo se menciona a Robin Hood para justificar los impuestos. ¿Acaso él no robaba a los ricos para dárselo a los pobres? En realidad Robin Hood hacía todo lo contrario: le robaba a quienes le habían robado a los pobres y le devolvía el dinero a sus verdaderos dueños. En aquellos tiempos, los reyes y sus compinches de la nobleza extorsionaban al pueblo y lo disfrazaban alegando falsamente que todo le pertenece al rey y a sus compinches.

[2] Mateo 20:25-26

[3] 2 Corintios 9:7

[4] Hechos 4:32

[5] Apocalipsis 13:4

[6] En Romanos 1:18 San Pablo enseña que "la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad". La descripción de "impiedad e injusticia" que hace a continuación encaja muy bien con el perfil típico de un funcionario romano.

jueves, julio 07, 2005

El Liberalismo es el Tercer Polo

La Derecha Panda

Sabemos que hay gobiernos de derecha con un poder estatal tan centralizado como puede serlo en uno de izquierdas, gobiernos de derecha que apelan al "bien público" para reprimir a su ciudadanos. Un gobierno de derecha puede ser tan colectivista como uno de izquierda. La diferencia es que los gobiernos de derecha tratan de apoyarse en una tradición religiosa, cultural, o de supremacía racial, mientras que las izquierdas tratan de ser más innovadoras en asuntos sociales, para dar la impresión de ser más "progresistas". La izquierda gusta de cultivar el victimismo moral de colectivos supuestamente explotados, mientras que la derecha más bien apela al orgullo y al prejuicio de los pueblos. En Estados Unidos se puede apreciar que la lucha entre izquierda y derecha es de tipo culturalista: la primera se manifiesta en la tiranía de lo políticamente correcto y la segunda en el sectarismo religioso moralizante y patriotero.

El Fantasma del Neoliberalismo

Es tanto lo que se habla del neoliberalismo, pero rara vez se lo define. A veces parece que se refieren a alguna escuela de pensamiento económico, como el monetarismo de Milton Friedman, o a la escuela austríaca. Hay quienes piensan que el neoliberalismo es un modelo de política económica impuesto a los países pobres por los organismo financieros internacionales; que dentro de este modelo económico está contemplado el subir los impuestos y aumentar la devaluación, así como la represión de tipo militar a la población. Lo curioso es que ningún teórico o académico se identifica a sí mismo como "neoliberal", por lo que da la impresión que las críticas contra el neoliberalismo se hacen contra un hombre de paja convenientemente fabricado.

El Verdadero Liberalismo

Parece que lo que se injuria con el nombre de neoliberalismo es el mismo liberalismo de siempre; el que se opone a la intervención estatal en la economía, el partidario del libre comercio y de un aparato estatal reducido, el que defiende que cada quien es libre de pensar y hacer lo que quiera, con tal de que no utilice la coacción a otras personas para lograr sus objetivos.

El liberalismo se opone a ambas formas de colectivismo y de estatismo: de izquierda y de derecha. El liberalismo es la doctrina que verdaderamente defiende las libertades individuales.

Pero hay quienes se dicen liberales y no lo son realmente. En Estados Unidos, la izquierda se ha apropiado de la etiqueta de liberal, de tal manera que decir "liberal" allá es equivalente a decir "progre". En Honduras tenemos a un Partido Liberal, que más bien es socialdemócrata. En el Partido Liberal de Honduras han hallado cabida muchos izquierdistas; e incluso, en los años 60, el Partido Libertad de Honduras estuvo oficialmente identificado con la "Izquierda Democrática".

martes, julio 05, 2005

Yo también soy progresista

Progresistas y Conservadores

Desde un punto de vista psicológico un conservador es alguien que le teme al cambio y un progresista es aquel que busca el cambio. En la práctica todos somos una combinación de los dos. Estamos de acuerdo en que hay cosas que hay que cambiar y otras no, la discrepancia surge al tratar de definir que cosas deben cambiar y cuales no. Por ejemplo, ante la inminencia de la aprobación de un Tratado de Libre Comercio, algunos protestarán y otros aprobarán. Los que aprueben serán los "progresistas" y los demás "conservadores", con respecto a ese tema.

El Progreso como Línea Recta

La idea del progreso indica que las cosas tienen la tendencia a mejorar con el tiempo: que hoy estamos mejor que antes, y que mañana estaremos mejor que hoy.

La doctrina marxista nos presenta una visión de la historia en la que el desarrollo de las fuerzas productivas y la lucha de clases nos lleva a estadios graduales de mayor productividad, hasta llegar a una crisis que conduce a un paraíso socialista. Es difícil no advertir en esta concepción la influencia de la doctrina cristiana, en la que la historia de la salvación desemboca en una lucha final entre el bien y el mal, que tiene como resultado la consolidación del Reino de Dios en el mundo.

Contrario a esta manera progresista de interpretar la historia está la idea pagana de infinitos ciclos circulares en los que los acontecimientos actuales son el reflejo de otros ya sucedidos antes, de manera semejante a las estaciones del año, que siempre se repiten, de modo que "no hay nada nuevo bajo el sol", como diría el autor de Eclesiastés. Esta es la idea que reformula Nietzsche en la doctrina de "el eterno retorno de los mismo", para oponerse simultáneamente a la cosmovisión cristiana y a la izquierdista utópica.

Thomas Kuhn por su parte criticó la idea de que la ciencia progresa acumulando conocimientos en forma lineal, sino que afirma que el conocimiento científico se basa en la sustitución de unos paradigmas por otros.

¿Qué entiendo por "progre"?

Hay progres estatistas y anarquistas. Lo que comparten en común es su apego al colectivismo y su denuncia de la propiedad privada, a la que hay que restringir o suprimir, por causa del "bien público".

En su versión estatista, la progresía busca utilizar la "ingeniería social" estatal para lograr la redistribución de la riqueza y la "justicia social". El anarquismo cree en cambio que puede liberar al "hombre nuevo solidario" a través del adoctrinamiento, eliminando la necesidad del Estado, al que se valora en forma negativa. En ambos casos, lo que se busca es que las sociedades humanas se parezcan a enjambres u hormigueros, en los que los colectivos tienen prioridad sobre los individuos que los forman.

viernes, julio 01, 2005

Autocomplacencia progre

Es típico de la militancia izquierdista el sentirse moralmente superior por estar de parte de los "buenos", de las "grandes mayorías", "de los pobres", "de parte del pueblo y en contra de los explotadores". Aunque se profese cierto laicismo, e incluso el más burdo ateísmo anticlerical, se sienten en una elevación cuasi-mística al sentir que apoyan las "causas populares".

Confieso que este tipo de actitudes me producen nauseas, esa es la principal razón por la no soy de izquierdas. Creo que el individualismo instintivo que encuentra su identidad en la reflexión crítica, produce en mí un rechazo abierto a los valores colectivistas. Considero que la moralina progre se basa en el sentimentalismo más que en la reflexión ética.

Pues bien, he aquí una excelente poesía del autor hondureño Roberto Sosa, que ejemplifica "el gozo de sentir que se está en el bando de los buenos":


LA YERBA CORTADA POR LOS CAMPESINOS

Cuantas veces nos ha parecido
que lo más importante de nuestras vidas
es el vuelo de las abejas que precede a las colegialas
que retornan de las aulas, pensando en nada,
felices como peces.

Y cuántas veces hemos razonado
que la rebeldía contra un sistema de cosas
impuesto
a través
de asesinos alquilados
investidos
de infinitos poderes,
nos dignifica.

En nuestra segunda inocencia hemos imaginado
que alguien nos llama
desde un lugar hermoso parecido al mar, y que la voz
viene de la garganta de esa mujer delgada que esperamos en vano;
o que nos llama el amigo de la infancia, aquel
cuyo padre comía tinieblas en los días difíciles.

Y cuántas veces al hablar de nuestra verdad
hemos creído
hablar de la verdad que interesa a las grandes mayorías,
y nos hemos sentido emocionados por ello por que sabemos
que el líquido de la verdad altera el pulso y envía una carga
no acostumbrada al corazón, que puede convertirse de este modo
en una suerte de Esfinge sin enigmas.

Y así creemos vivir aproximándonos a lo perfecto.

En realidad
sólo
lo que hace el hombre
por enaltecer al hombre es trascendente.

La yerba cortada por los campesinos es igual a una constelación.
Una constelación es igual a una piedra preciosa,
pero el cansancio de los campesinos que cortaron la yerba
es superior al universo.

Demostrar los hechos mezclados con las lentitudes
de un fuego que no conocemos, y quemar incienso a las buenas gentes,
ayuda a vivir,
ayuda a bien morir.

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