miércoles, mayo 11, 2005

Es un vergueo mental homosexual

La cultura de nuestros tiempos padece de un vergueo mental considerable. Solo así se explica que se considere una avance el disparate de un matrimonio entre personas del mismo sexo. Para ayudarnos a aclarar un poco ese vergueo necesitamos un poco de lógica y de sentido común, desestimados por las corrientes posmodernas que nos quieren vender lo absurdo como "cool".

¿Cuál es el próximo paso en la agenda del progresismo sexual relativista? Por que si ya el concepto del matrimonio se amplió hasta el punto de que los dos "cónyuges" pueden ser del mismo sexo, por que no extender esa "libertad" a grupos de más de dos personas, como lo practican en ciertas culturas orientales y algunos mormones. Y yendo más allá, ¿por que no extender los beneficios del matrimonio civil a personas que no tienen relaciones sexuales entre sí, como dos hombres heterosexuales, o un padre y una hija? ¿O es que el Estado va a dar un estatus legal especial a dos personas solo por mantener relaciones sexuales entre sí? Es fácil ver el absurdo al que nos conduce la cultura sexual que se quiere imponer a la fuerza como el único paradigma humanista posible. Es el momento de preguntarnos: "¿Cuál es el propósito del matrimonio y de la familia en la sociedad?". Es aquí cuando se ve la vacuidad de la agenda progresista, que ya no se pregunta sobre el porqué de las cosas y se conforma con producir escándalo a los "conservadores". Al pensar en una institución como el matrimonio, debemos preguntarnos ¿Qué tipo de sociedad es la que queremos crear y que tipo de instituciones utilizaremos para lograrlo? ¿Será que el hecho de que el matrimonio heterosexual es lo que ha funcionado por milenios se explica por que responde a alguna necesidad de la sociedad humana?

Resulta ilustrativo en este punto leer la opinión de una progre que se da cuenta del absurdo al que nos lleva el "matrimonio homosexual", y que concluye que la institución del matrimonio debe ser eliminada, por que es un "concepto religioso que se ha colado en la vida civil". A parte de lo políticamente impráctico que sería promover esa reforma, ilustra la emotividad irracional anti-religiosa y anti-stablishment que busca destruir los esquemas que han funcionado en una sociedad, simplemente por el juicio sentimental de que son "arcaicos", sin molestarse en proponer en una alternativa seria y racional. El odio se constituye en la guía de acción progresista, poniendo a pelear a las mujeres contra los hombres, los maricones contra los normales, los pobres contra los ricos, los ateos contra los religiosos, etc., para así mejor destruir a la sociedad.

El origen del degenere actual consiste en haber pasado por alto que el matrimonio tiene una función social, y que no es tarea del Estado santificar institucionalmente las aventuritas románticas de parejitas calenturientas y enamoradas. Si la familia es la base de la sociedad, esta debe de atenderse con miras a beneficiar a toda la comunidad, y para ello se apoya a las familias heterosexuales. Una pareja casada que planifica para no tener hijos está haciendo mal uso de esta institución que es el matrimonio. El romanticismo cursi primero y luego el invento de los anti-conceptivos, han provocado la confusión moderna, que ha hecho de las relaciones sexuales un artículo de consumo. Es curioso como los que se proclaman "socialistas" más bien promueven el individualismo en las costumbres.

CategoriaReligion

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