miércoles, febrero 09, 2005

Cayendo por horas y horas...

Todos hemos soñado que caemos...

Todos hemos soñado que caemos, y luego, cuando estamos a punto de tocar el suelo, despertamos; aliviados de que haya sido solo un sueño. En la experiencia que a continuación voy a narrar, yo caía y caía por horas, sin nunca tocar el suelo. Al final, el desenlace en la realidad parecía más oscuro que el sueño mismo.

El Programa Esotérico "Fragmentos".

El viernes pasado estaba viendo por el canal 11 algunos flashes promocionales de un nuevo programa esotérico llamado "Fragmentos", que trata de fenómenos paranormales, especialmente los asociados a la religión católica. Me gustó la estética que presentaba, con letras griegas en los márgenes superior e inferior de la pantalla, los ojos de una chica "darky", una persona bañándose en sangre, ceremonias religiosas en que se manifiesta la histeria, iconos católicos sangrantes, etc. Eso fue como a las doce de la noche. Seguí viendo otros programas, y luego me acosté; y tras darme una sobadita de pija, me dormí.

Soñaba que caía y caía...

Soñé que iba tarde a la universidad, y que se me había olvidado ponerme zapatos y calcetines. Solo tenía un boxer puesto al revés.

Entré a desayunar en un negocio que mi imaginación inventó, y me encontré con un viejo conocido de la iglesia "Amor Viviente" llamado Juan, que venía de Brasil, y al cual no había visto desde hace tiempo. Después de desayunar decidí ir a la universidad así como estaba, pero pensándolo mejor, se me ocurrió tomar un "atajo" hacia la casa por una montaña que mi imaginación trasladó de otro pueblo de Honduras. Me encontré luego resbalando por la ladera, y pronto se me unieron otras personas. Estas personas me pusieron a acarrear unos botes de plástico. Pensé: "Y yo que quería llegar temprano a la universidad; pero veo que no se pudo".

La pendiente se volvía más inclinada. Yo no lo sabía, pero era una prueba que Jesús me ponía.

En algún momento, en el que parecía que ya casi llegábamos, se nos olvidaron los botes plástico, y empezamos a descender sujetados por cabuyas de plástico por una pendiente casi vertical, cada uno en un "carril" diferente. En algún momento perdí la cabuya, y tuve que descender aminorando la caída por medio del rozamiento de mis manos con las paredes adyacentes del carril. En ese momento me di cuenta de que era una fuerza sobrenatural la que me sostenía, y seguí descendiendo; pero me empezaba a invadir el temor de no tener la suficiente fe, y que me sucediera igual que a Pedro, al que su falta de fe le impidió seguir caminando por el agua, y casi se ahoga. En mi caso, iba a quedar apelmazado por el impacto desde una gran altura.

Había intervalos en los que sentía que mi velocidad se aceleraba, y sentía que perdía la fe, pero luego me recuperaba. La compañía de las personas que descendía a mi lado me infundía confianza. El trayecto que recorría extrañamente, tenía casas alrededor, y a veces podía ver a unas chicas que descendían ágilmente por las laderas.

Cuando me quedé solo, y perdí a los que iban conmigo, me dio un ataque de pánico y falta de fe que aceleró en forma preocupante la velocidad con que descendía, pero logré calmarme. Luego de descender por un túnel estrecho, irregular, por el que apenas cabía; me di cuenta de que esto era un juego. Miré a un reloj de metal (de mesa) que llevaba conmigo, y pensé: "Puedo salirme del juego ahora, y volver a la realidad normal, pero mejor voy a terminarlo. De todos modos, falta poco para llegar al final, y quiero ver que recompensa me gano". Con lo que seguí descendiendo por algún rato. El total de tiempo recorrido me pareció largo, es claro que ya no podría llegar a la universidad a tiempo. Además estaba algo maltratado por el rozamiento con las paredes.

Eventualmente, la pendiente disminuyó, y empecé a reconocer un lugar de mi pueblo de origen. Y luego, en una humilde casa de adobe, tuvimos una breve reunión con Jesús (yo era uno de sus discípulos). Luego seguí caminando por alguna calles (que actualmente no existen) y empecé a descender otra vez. En eso estaba, cuando alguien cerró una puerta del baño, y me desperté de mi sueño en plena madrugada. "No logré mi premio". Me lamenté. " Y cuando a uno se le interrumpe un sueño es casi imposible volver a empezarlo en debida forma".

Me di cuenta de que estaba acostado sobre mi lado derecho, que estaba algo entumecido, y aun sentía algo del vértigo de la larga caída.

Blasfemias de Medianoche

En eso escuché que mis padres estaban hablando en el cuarto que tienen al lado del baño. No escuchaba bien, pero empezó a preocuparme el hecho de que hablaran de "alguien que no creía en Dios", ya que prácticamente soy ateo desde hace cinco años. Aunque lo he ocultado muy bien, desviando el tema cada vez que se presenta, y haciéndome pasar por creyente. En ese momento temí haber blasfemado hablando dormido, como lo hice alguna vez en mi cuarto en Tegucigalpa después de haber escrito algunas blasfemias.

Mis temores parecían confirmarse, ya que oí a mi madre decir que estaba esperando a que yo me levantara para hablar conmigo. Por lo que decidí levantarme tarde para darme tiempo a pensar con que "casaca" salir: si confesaba abiertamente, arriesgando a perder el apoyo financiero de mi padre; o tratar de disimular lo máximo posible, para evitar también las molestas discusiones con que los creyentes suelen importunar a los escépticos.

No logré decidirme del todo; pero la tensión de ese día era inesperada. Mi cuidadosa farsa se me caía por un error involuntario. Me levanté con suspicacia a bañarme a las nueve. Cuando estaba bañándome, mi padre me pidió que fuera al negocio de mi madre, a recoger unas medicinas. Pensé que me iba a mandar a que me confrontara con ella; pero el día transcurrió, y nadie me increpó nada. Con lo que comprobé que mis temores habían resultado infundados. Pero mi farsa continúa, al menos por este período...

Vaya día... El malentendido parecía una continuación del sueño... y mucho más atemorizante... Afortunadamente tuvo un final feliz.

Como Hacer para Tener Sueños Raros

Esta experiencia mía sugiere que hay que ver programas y películas raritas. La lectura de algún libro extraño y esotérico puede servir, especialmente si tiene ilustraciones macabras; quizá alguna invocación a los espíritus, algo de rock, algo de "nueva era"... Pero tenga cuidado de no proferir blasfemias si hay algún familiar escuchándolo. Pueden pensar que usted está endemoniado y mandarlo a que platique con un pastor o un cura. En el mejor de los casos lo mandarán a un psicólogo o psiquiatra.

Ponga un despertador en la madrugada. Si su sueño no es interrumpido bruscamente es probable que no lo recuerde después.

CategoriaVida

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