miércoles, noviembre 23, 2005

Si votas te jodes, y si no...

Se dice que el voto es un deber ciudadano ¿Pero quien nos estableció ese deber? No es algo que nos haya caído del cielo. En realidad, votar es una decisión ética tan válida como no votar.

Hay ciertas personas y grupos que se ven directamente beneficiados de la llegada al poder de las personas por quienes votan. Para otros, el votar es un acto de alienación que le hace pensar al individuo que tiene algún control sobre el poder político, cuando en realidad no lo tiene. ¿Por qué digo que no lo tiene? Por que un voto por separado no puede inclinar la balanza hacia ninguna parte. Usted puede sentirse tan importante como un pavo real al ejercer su "derecho ciudadano al voto", pero a final de cuentas, vale verga que usted piense que vota por "el mejor", mientras las grandes masas ignorantes de votantes decidan otra cosa.

¿Cuántas veces hemos oído a los políticos que tenemos que votar por que si no, no tenemos derecho a reclamar? ¿Pero que pasa si votas por la parte que no gana? Te jodes, por que perdiste. Y aun si gana tu candidato, es probable que hayas votado por "el menos malo" y que no aceptas todas sus propuestas; y de nuevo, te jodes, ya que en la votación en masa no se distinguen este tipo de sutilezas, y los políticos pueden interpretar a conveniencia que cualquier cosa que hagan lleva el respaldo legítimo del "pueblo" que los eligió. Y en el mejor de los casos, suponiendo que el político favorecido en la votación haya logrado expresar las aspiraciones de la mayoría de la población; siempre tiene la opción de dar un giro, o un vuelco en el camino, alegando cualquier tipo de excusas, con lo que hay que esperar a otro período para escoger a otros políticos que volverán a defraudar a la mayoría del electorado, y así sucesivamente.

Es fácil ver que la democracia representativa es un fraude, hasta los votantes se dan cuenta de ello; pero siguen participando en ese circo, por que les parece que ese es el mejor sistema posible, y no pierden la fe y la esperanza de que llegue al poder gente bondadosa y virtuosa, que al fin arregle todos los problemas.

La verdadera democracia no es esta que tenemos, la verdadera democracia sería el anarcocapitalismo, donde los servicios que ofrecen los gobiernos actuales estarían en manos privadas, siendo sometidos a la libre oferta y demanda.

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